sábado, 20 de diciembre de 2014

TE OFREZCO LO QUE TENGO

Perdido en el intento
inútil de buscar
en medio de la nada.

Malvives descontento,
te quiero ayudar,
me sobran sentimientos
y te los quiero dar.

Lo que tengo te lo ofrezco,
lo que tengo y lo que soy,
lo que tengo, todo te lo doy.
Primero la ilusión
que alegrará, lo se,
a ese helado y pobre corazón,
segundo mi vigor
para darte poder,
tercero grandes dosis
de valor y fe.

Ajeno al desaliento,
tenaz en perseguir
la suerte y la fortuna.

Como un recién nacido
me empeño en existir,
son míos sol y luna,
los quiero compartir.

Carmen Santonja




























viernes, 10 de octubre de 2014

Mi animal




Se ha marchado no sé a dónde. Mi animal, mi gato, un brote abierto al mundo. Le estoy echando de menos, hay un agujero en mí, más profundo que las heridas del arado y del Sol.

Sentirle temblando con el ruido de los truenos, entre mis brazos. Todo el rato subido a mí, curioseando desde las alturas, reiniciándome el ordenador con sus zarpas, zarpas gustosas de dar masajes en mi barriga. ¡Ay, cabroncete animalillo! Un pozo de agradecimiento, de dulzura de apenas un par de kilos. La vida, qué grande que es en su inocencia. Qué dulce verano he pasado. Días que me han sido otorgados, que me han cambiado como hombre.

Y vendrán más días así. La vida, ese paréntesis de qué sé yo, es un viaje regalado, como otro gato me comentó. Pese a la tortura y el miedo que asolan al mundo, pese al ahogo y a la infelicidad mezquina... siempre tenemos la vida, y no la usamos. Aquí un pequeño homenaje.





jueves, 25 de septiembre de 2014

Chirivel, el otoño, su dulce tristeza

              



                                           Chirivel, Las ocho, El corijo, el pantano, las zarzas...

Esta mañana las lechugas en el camión se han quedado resguardadas junto con una buena pasada de pimiento rojo. La niebla que reinaba a primera hora era casi fantasmal: el cortijo, a lo alto de la colina, hubiera podido estremecer a la mismísima Emily Bronte. Los álamos parecían sombras chinescas tras una cortina blanca, mi vista no alcanzaba más allá de los diez metros, detrás todo se perdía en niebla. El Sol parecía casi un elemento decorativo, como una pegatina gris, sin brillo, invisible. Inquietante y bello.


Luego ha empezado a llover mientras desayunábamos. Yo me he tomado mi bocadillo de pimientos pasados por lluvia. Luego un hojaldre. Me acabo de enterar que el hojaldre lleva manteca de cerdo. Casi vomito. ¡Qué asco, joder! No puede uno darle un bocado a nada sin que le echen cerdo o cordero, sin que el alma de un semejante haya sido arrebatada de su bendita carne. Subimos las cajas que quedaban a toda prisa al camión y nos hemos vuelto.

                               




Al llegar me he quedado dormido nada más entrar en la habitación: sin cambiarme un ápice mi sucísima ropa. Aún voy como un gorrino. Al despertarme... la lluvia, con violencia, golpeaba la tierra recién sembrada de El Torrejón. Todo estaba inundado de lluvia. He salido a la calle descalzo a buscar a los michos y me he asustado al encontrar sólo a uno de ellos. Idiota de mí, que me preocupo por nada. Sé perfectamente que se cuidan solos, aunque lo que sí sé es que la lluvia se les hace más ligera con el brazo de su padre protegiéndoles de todo. Nos necesitamos todos. Los unos a los otros, por muy espabilados que seamos. Es curioso: nunca van más allá de la puerta, a no ser que me sigan. Me esperan para acompañarme donde vaya, allí descubren el mundo: las chumberas, las culebras, los saltamontes, las coliflores, los pájaros, las tueras... Todo lo que su instinto, por ahora, les veta sin una compañía protectora.


La electricidad va y viene cuando le da la gana. Sigo cansado, pero no lo suficiente como para echar a perder la tarde, así que miro por la ventana y escribo este post. Me pongo el "Way to blue" y degusto el amargo de sus cuerdas, de la voz de Nick Drake, ese tímido amigo al que no conocí. Ese poeta de la naturaleza que murió a sus 26 años (¡quién sabe por qué!)... componiendo sus canciones, tocando sin ser reconocido en vida, degustando tueras. Su vida, su muerte, le dan sentido a todo esta tarde. Nada puede ser más perfecto, nada puede encajar mejor. Los gatos dormitan. Yo reposo mis huesos. La tierra bebe, la lavanda reverdece, todo es como en blanco y negro. No existe el tiempo ahora. Las dos versiones existentes de la canción (una a piano viejo y otra a estremecedoras cuerdas) se reproducen una y otra vez.


Me alegro de escribir estos diarios. Cuando sea viejo los podré tener y recordar todo lo que un día fue mío.


Versión a piano viejo de "Way To blue". No me decido por cuál me gusta más. 




miércoles, 17 de septiembre de 2014

Simiente y lágrima

Joven, ¿no ves tu simiente surgir
de entre los dientes de una tierra sin pan?
Tu espalda en sudor, todo un río viril
un río de hombres comienza a brotar.

Tu pecho, ardor
de leones...
Tus pies, raíces
de un roble...
Tu frente un manantial,
bajo tu vientre se abre un rosal...

Joven, no temas tu reflejo llorar
por cada piedra o cada desolación,
joven, que sufres de su ardiente escozor:
de tu terreno es la fertilidad.

Tu corazón
es hombre
¿Qué fraguará?
¿Que esconderá?
Simiente y lagrimar
cauces de un hombre de verdad.





Esta canción la "he escrito" partiendo de una melodía existente. No es una traducción, sino una letra diferente. También está concebida a voces graves y profundas. ¿La original? Pues una de las piezas más macabras y a la vez entrañables del Canadá. Una girl-band cristiana de los años 60 de la que se desconoce su nombre, su discografía y sus rostros (no son las de la foto, por suerte). Su torpe, pero estridente percusión es muy interesante, y de sus desagradables voces se puede extraer mucho.

domingo, 8 de junio de 2014

Una cita con el Engañapastor

Anoche volvieron dos cosas extraordinarias a mi vida: 

Por un lado, he rescatado la maravillosa discografía de Vainica Doble. ¿Para qué voy a decir nada más? Despiertan todo lo bueno que hay en mí y hacen que mis mezquinas obligaciones parezcan tareas de coser y cantar.



La otra cosa (aunque parezca una nimiedad) corresponde a la aparición de un engañapastor. Esta curiosa ave aparece como una sombra fantasmal al anochecer, planea muy a ras del suelo y sin una dirección fija y provoca una ilusión fantasmagórica a la vez que divertida y asombrosa. Buscando esta mañana información de este entrañable ser he encontrado una explicación a este comportamiento :

"cuando los pastores que antaño conducían sus rebaños por la sierra tropezaban por casualidad con un nido de engañapastor, el adulto realizaba vuelos de unos pocos metros simulando estar herida y no poder volar bien. De este modo el pastor que trataba de capturarlo no hacía sino seguir al ave que de forma astuta y con vuelos cortos conseguía alejarlo del nido al que protegía." Fuente




Sin embargo, me quedo con la explicación de mi señor padre y que se resume en su espíritu jocoso y en su afán por la burla como parte de su naturaleza espiritual. Algo que comparto y suscribo, ya que siendo pariente del búho y la lechuza, que, como todas las rapaces, son seres superiores depositarios de un saber intuitivo que escapa al hombre, su comportamiento y su enigmática presencia se nos presentan como algo tan extraño como familiar... algo así como las canciones de Vainica Doble.

A propósito, hablando de aves, de seres elementales y de Vainica Doble, rescato la canción "Alas" y la enlazo con la obra de Richard Bach "Juan Salvador Gaviota", uno de los libros de mi adolescencia, que invita a despreciar el tiempo, a derribar las barreras físicas y a despegarse de la mezquindad perecedera de un mundo de apariencias y limitaciones. Rescato algunas maravillas del libro:

Pobre Pedro. No creas lo que tus ojos dicen. Sólo muestran limitaciones. Mira con tu entendimiento, descubre lo que ya sabes y hallarás la manera de volar.

Rompe las cadenas de tu pensamiento, y romperás también las cadenas de tu cuerpo.

Cada uno de nosotros es en verdad una idea de la Gran Gaviota, una idea ilimitada de la libertad -diría Juan por las tardes, en la playa -, y el vuelo de alta precisión es un paso hacia la expresión de nuestra verdadera naturaleza.

El consejo que nos da Richard Bach no difiere demasiado de la asombrosa llamada de las Vainica a levantar las alas de la intuición, a perder el miedo y a alzarnos contra lo que nos corrompe. Si todos pudiéramos darnos cuenta de estos mensajes, si todos despertáramos y palpáramos nuestra verdadera naturaleza, nuestra propia entidad atemporal, la sociedad ya nunca más tendría nada que temer.

Pierdan el miedo y desprecien el tiempo, hay unas alas que conquistar.






miércoles, 4 de junio de 2014

Pringado y agradecido

En estos momentos soy una persona bastante pringada: me quedan unas horas para decidir si me presento o no al susodicho examen de Lengua y Literatura: entre el tiempo que me han acaparado el trabajo (al que le estoy pillando el punto), echar una mano a la familia, cuidar con mimo los naranjos y las rosas y engancharme a un bucle de canciones del Northern Soul (mi dulce parafilia), el reloj se me ha estampado en las narices como si del guante de Rocky Balboa se tratase y estoy el día de antes decidiendo qué dejarme: si a los estirados de la Ilustración (española) o los depresivo-obsesivos del Romanticismo. 

¡¡¡CHUPATE ESA, POR LISTILLO Y POR CREER QUE PODÍAS APROBARLA!!!!

Me he puesto en plan nihilista estos últimos días: he dormido como 10 patéticas horas, me he levantado con dolor de cabeza, la ducha ha estado rota y he ido más guarro que las patas de una gallina. Cuando me quito la camiseta, observo que tengo magulladuras kilométricas atravesándome el pecho de llevar cajas y he estado echando cuentas sobre lo que me va a costar quitarme ese lunar que me provocó una mala vacuna de chico (unos 100 o 200 leros, ¡anda la leche).

Pero, si soy sincero, reconozco que no vivo tan mal y qué es lo que realmente soy: un ser pringado y absolutamente enamorado de la existencia, tan insignificante como vanidosa, tan romántica como indisciplinada y tan feliz como humana y mezquina. Las cosas van chungas... pero sólo desde un plano relativo, desde la tonta perspectiva de la sociedad del bienestar (más cuestionada hoy que nunca). Así que no se está tan mal, a pesar de que no voy a poder sacarme las putas asignaturas de este cuatrimestre y eso... 

Hago un repaso de lo más relevante de mi vida en esta etapa y dejo oficialmente el temario para mañana (risas enlatadas):


- Tengo unos amigos de los que estoy enamorado: los veo muy pocas veces al año, pero son como mi familia. No formamos grupo ni nada y los tengo dispersos por toda la geografía europea. La mayoría (ilusos) creen que estoy haciendo algún supermaster de cine o grabando en Londres las maquetas de las que tanto hablo, les tendré que poner al día. ¡Qué pena que no les pueda echar mano tan a menudo, y cómo me aburro sin ellos!



- El rosal (en el que he perdido tanto tiempo) ha echado una treintena de rosas, frescas y jugosas (!!!!!!!) Y los naranjos tristones puestos en la peor tierra que teníamos se empiezan a recuperar. Las palmeras que plantó nuestro vecino (de 92) hace ya un año, también tiran para adelante, y los manzanos parecen echar sus primeros frutos. Siempre que puedo, me doy el atracón cuando paso por el paraguayo, comiendo directamente el zumo que guarda esa áspera piel. Es genial llenarte la boca, porque nadie te ve.




- Las cabritas son felices cuando les llevo el brócoli de estrío, y las ocas unas cabronas, como siempre, abusando de los patos. Las gallinas unas pánfilas y las gatas unas peleonas. En fin, el verano hace los días más generosos y sublimes.
El atardecer desde casa. La Sierra Enmedio.


- Estos días de calor me han hecho recordar mi gran afición a las duchas de agua fría, así que por fin podré tener un cuerpo limpio y sano de nuevo.


- Mi familia es tan normal como extravagante, al igual que mi casa: un eterno desorden lleno de libros, ropa, cajas de patatas y remolacha, VHSs del año de la pera, pósters de cine y muebles viejos y chirriantes. Se cae a pedazos, pero para tener 300 o 400 años no está tan mal.


- Los rituales escuchando música de la Northern Soul me han vuelto a desatar la inspiración y a conocer gente tan marciana como yo (o más). Es curioso cómo en la primaria marciano era uno de los cientos de insultos que mermaron mi autoestima y ahora es un adjetivo que debería ser mi tercer apellido.




- Sobre la pasta que tenía pensado gastarme por pura vanidad estética, estoy comprobando con admiración cómo las plantas de aloe vera de nuestro jardín han reducido mi lunar bastante, con lo que calculo que a final de año sólo será un vago recuerdo (esperemos). 



En definitiva, tengo 23 años y el caos se ha apoderado de todos los sectores de mi vida como a mucha gente de mi edad seguramente, como a millones de personas sin rumbo, criados en unos valores que se ponen en evidencia cada día, y que nos provocan cierto sentimiento de frustración. Pero ¡por el amor de Dios!, seamos agradecidos y reconozcamos que hemos nacido en un buen siglo para darnos cuenta de todo y para que, dentro del caos, podamos cambiar simplemente nuestra actitud, nuestra indiferencia glacial hacia los de nuestro entorno y, sobre todo a acabar con ese complejo que nos hace plantear nuestra existencia como si se tratara de un peso con el que hay que cargar. Pues no es así, amigos. 



martes, 20 de mayo de 2014

El labrador de más aire...

Es una herida tan bella, 
que estoy sufriendo por ella 
y estoy a gusto en mi herida. 
Por ella me desespero, 
muerdo la flor de la tuera, 
vivo como si viviera 
en medio de un avispero. 
Por ella estoy que me muero, 
y a pesar de andar metida 
en vida tan dolorida,  
sufro sola, sangro sola 
al compás de la amapola, 
y estoy a gusto en mi herida. 
Sé que recrearme así 
en esta herida fatal 
solamente agrupa el mal 
sobre la triste de mí. 
Sé que de este frenesí 
he de salir tan vencida 
como la hoja caída 
antes del otoño amargo, 
y lo espero, sin embargo, 
y estoy a gusto en mi herida.


La sufrida Encarnación de "El labrador de más aire", de Miguel Hernández.







Hoy casi un hombre
No sé mi nombre ni quién soy

Carmen y Gloria, Vainica Doble









sábado, 17 de mayo de 2014

Vida en sombras

Te recuerdo entrando en una tienda de discos del Soho. Habíamos caminado una hora diciendo tonterías y riendo, planeando hacer después algo divertido: tomarnos un helado, ir a tu casa y levantarnos a las 8 del día siguiente con resaca y sin trapos. Y, sobre todo, hablar de nuestros sueños, del futuro, de esa página en blanco que acaba en la basura sin que nos demos cuenta.

Todo lo que quería era una foto tuya, las vistas desde tu ventana, las vistas hacia tu ducha, o las vistas del rellano, contigo escalones abajo, con tu perrita. 



Bicheamos entre los discos y de entre todos ellos agarraste el que más te gustó, sacaste tu monedero para hurgar en tu triste economía y te lo compraste. La alegría y la excitación de ir a casa con un disco metido en su plástico no se compara a nada.

Todo aquello ha pasado hace muchos años, sigo poniendo aquel disco tan bonito que me dejaste en herencia cuando volaste. De vez en cuando pienso en tí y no consigo recordar tu cara, es como una de las tantas sombras que han aparecido en mi vida. En las noches más solitarias tu sombra crece y se desvanece, la oscuridad es algo intermitente en la vida, pero, tarde o temprano, inminente. Yo también soy una sombra que se ha cruzado con otros buenos amigos, una sombra que tarde o temprano acabará en el olvido.













lunes, 12 de mayo de 2014

Un sueño

¡Recibe en la frente este beso!

Y, por librarme de un peso


antes de partir, confieso


que acertaste si creías


que han sido un sueño mis días;


¿Pero es acaso menos grave


que la esperanza se acabe

de noche o a pleno sol


con o sin una visión?

Hasta nuestro último empeño


es sólo un sueño dentro de un sueno.

Frente a la mar rugiente


que castiga esta rompiente


tengo en la palma apretada


granos de arena dorada

.
¡Son pocos! Y en un momento


se me escurren y yo siento


surgir en mí este lamento:


¡Oh Dios! ¿Por qué no puedo


retenerlos en mis dedos?


¡Oh Dios! ¡Si yo pudiera


salvar uno de la marea!


¿Hasta nuestro último empeño


es sólo un sueño dentro de un sueño?
Edgar Allan Poe




Gracias a tu cuerpo doy por haberme esperado
Tuve que alejarme pa llegar hasta tu lado
Lhasa de Sela





















BABY, IT'S YOU: La canción

Me pregunto en qué estado de inspiración se encontraba Burt Bacharach cuando compuso esta canción, a la que Mack David (hermano de Hal, su letrista habitual) escribió una letra que le venía como un guante. Concebida a principios de los 60, "Baby, it's you" es una de las canciones más bonitas que se han escrito y que con cada versión que se hace se vuelve a reescribir. 

Innumerables son las versiones que a lo largo de la década fueron sacando las bandas y artistas más dispares. Sin embargo, sólo son 3 de ellas las que adquieren una entidad propia, convirtiéndola en una pieza maestra totalmente distinta  y, de paso, con un sonido muy representativo del momento que se vivía en el panorama artístico.

La versión de las Shirelles: El prototipo de las posteriores. Su productor, Luther Dixon, recrea una atmósfera nunca antes vista en un grupo de chicas, que eran los romperecords a comienzos de la década. Su calidez, su misterio, su envejecida instrumentación, como si fuera de una vieja caja de música, sus coros fantasmales, y la sensibilidad de Beverly Owen (una de las mejores vocalistas del mundo) al cantarla la convierten en una extraña pieza, en una entidad atemporal, en un viaje místico sin igual... para vendernos la idea del amor incondicional. Ideal para escucharla a las tantas de la madrugada, fumando un último cigarro, mirando al cielo, resguardándote del frío con una manta y con el calor de una compañía y queriendo que el mundo se detenga.




La versión de los Beatles: Si pudiera resucitar a John Lennon y hablar con él (con la de preguntas que le podría hacer mucho más interesantes), seguramente el primer tema sería en torno a esta canción, a las Shirelles, y a cómo se le ocurrió concebir esta maravilla. Iniciando ya la invasión inglesa por todo el mundo, este es uno de los mejores ejemplos de que cuando interpretas temas de otros autores puedes convertirte en uno de ellos por mucho que hayan pasado los años. El ligero adelanto sobre la melodía de cada verso, sus giros vocales y el entusiasmo que desprende al cantarla, reafirman a Lennon como una de las más brillantes voces que nos ha regalado el mundo. Ideal para escucharla por la tarde, si puede ser en cualquier sitio alejado del mundo, una cala, un parque, una montaña o la terraza de unas obras abandonadas, cuando el Sol lo pinta todo de ámbar. Les dejo pues, con una de las mejores canciones de amor de Los Beatles:




La versión de (A group called) Smith a finales de la década y como representantes del sonido post-Woodstock y pre-Altamont, esta banda le da otra vuelta de tuerca al tema y se apropia de él con extraordinaria maestría. Rebeldía, desgarro, progresión, guitarras, trompetas y órganos psicodélicos. Todo en esta canción desprende erotismo y, en un estado de hipnosis uno puede arrancarse la camisa, emborracharse con el aire y alinearse con los planetas. Ideal para casi cualquier cosa: un festival, un garito, o una escapada en coche hacia las entrañas de la nada.






domingo, 4 de mayo de 2014

El mágico mundo de lo viejo




Escarbar entre lo viejo como un gaturro en la basura es mi actividad favorita del domingo. Mi principio de Diógenes actúa como un reloj esos días. Es pasajero y me produce una extraña sensación de morbo infantil e insignificancia existencial de lo más placentera y a la vez inquietante:

Buscar el sentido de la vida en una procesión de golondrinas pegadas en una pared verde veronés

Repasar los ABCs que leían tus bisabuelos, en el caso de que supieran leer;

Meterte en la balsa vacía de tus abuelos, donde una bicicleta se consume en óxido y repasar con el dedo las firmas viejas de otros niños que disfrutaron de ella, tapadas por el estucado y olvidadas por el tiempo. 

Saquear las llamas del infierno sin miedo a que una teja te desnuque. 

Salir de allí, volver al siglo XXI, palpar mis manos, sentirlas reales, de carne y hueso. Mirar al cielo. Desenfocar el Sol entornando los ojos y volver a casa de la Abuela.

Las chicharras dan un concierto de rock en la rambla. Todo continúa con su romántica languidez.

A veces me pregunto qué pensó Mr Singer antes de apretar el gatillo, a veces me pregunto cómo hubiera sido su vida de haber podido oír.




miércoles, 30 de abril de 2014

Faraones del Falsete


Me chifla la voz en falsete. Si es masculina, mejor. No lo puedo evitar. Ese histriónico agudo que es como un chorro de agua fría finísimo acariciando amenazadoramente tu cuello y tu salud mental. Si viene respaldado por un coro suena casi como en las puertas del cielo, mientras que si viene en solitario es una invitación a la Jungla del pecado, el delirio y el ritmo (esto es una alusión a Axl Rose, al que me limito a mencionar, dado que si bien merece una entrada entera por su dedicación a este rango vocal, no será en un blog tan pasao de rosca como este, ya que para el heavy ando verdísimo)

Así como también mencionar por encima a Elton John, Phill Collins o Robbie Williams, si bien leyendas del rock, no me llaman sus falsetes tanto, aunque sí sus canciones, como lo bien que se luce en Bohemian Rhapsody Roger Taylor).

Algunos, y sólo algunos de mis favoritos clasificados en gamas de sabores, como los yogures:



                 El fasetto DULCE y romanticón de los Beach Boys con Brian Wilson a la cabeza me parece una buena introducción. Su armónico uso del falsete me ha parecido siempre un poco edulcorado, pero para ser de uno de los grupos más interesantes del siglo XX, esto no es más que una de sus más loables características: canciones bonitas, redondas, de ritmos chulescos pero con un tono de nostalgia que les hace irresistibles. Luego vendría el Pet Sound y el Good Vibration, que eso es (deliciosa) harina de otro costal. "Don't worry, baby" no es más que una canción sobre un chico que intenta calmar los nervios de su sufrida novia antes de que se juegue la vida en una de esas carreras adolescentes de los 50. Uno se jugaba la vida para demostrar su posición como gallo del corral pero, a la vez, deja muy clarito que es un hombre con sentimientos. Contradicción juvenil que hizo las delicias de las directioners fans adolescentes de los 60.




Pero más dulce resultan los Dion and the Belmonts, otros rompe-pistas de la  época con un ritmillo más saltimbanqui y juguetón (los "uuuuuuh" tan característicos de su vocalista han sido copiados hasta la saciedad y hasta la casposidad, por desgracia) y cuyos temas adornan peliculones de Hollywood como "Una historia del Bronx". Por otra parte, pertenecientes a la Motown destacan, sobre todo, ese bittersweet falsetto -como el chocolate puro- de Marvin Gaye (que en "What's going on" copa como un campeón) o, uno de mis favoritos, Smookey Robinson, al que podríamos meter en cualquiera de las siguientes categorías dada su condición camaleónica. Más inclasificable aún es el amplísimo rango vocal de Philip Bailey (4 octavas), cuyas actuaciones en directo superan lo místico

Ya en los 80 aparecen grandes bandas de synth-pop como Duran Duran, los Alphaville o los alemanes Modern Talking. Bandas ochenteras perfectas para subsanar sus niveles de hipoglucemia:






                   El falsete PICANTE de Frankie Valli es uno de mis favoritos. Histriónico como un pepón de feria en sus primeros años con los 4 Season, destacó por ser un compositor de gran sensibilidad y, a la par, con un humor negro pero desenfadado. Sus gritos y requiebros son juegos perfectos para la afonía en cualquiera de sus conciertos. "Big girls don't cry" supone uno de sus temas caraduras y divertidos. Edith Massey, la encantadora y obesa madre devora-huevos de Pink Flamingos tiene una versión cojonuda que haría las delicias de cualquier pervertido freak que se precie. Al ser un grupo en constante evolución (Frankie Valli en solitario firmó los baladones del siglo), la madurez llegó y tanto histrionismo dio paso a un falsete más sensual, acorde con los seventies. Así que postearé "December 1963", un temazo de los 70 lleno de simpatía y ternura sobre la pérdida de la virginidad. El falsete de esta canción me parece irresistiblemente... sexy.







       El fasete SALAO  de Jeff Lynne y sus compañeros de la ELO suponen la sal de las pistas de baile desde finales de los 70. Concebidos como un grupo estelar que tomaba las riendas que dejaron los Beatles, sus melodías de un pegajoso terminal eran adornadas con arreglos orquestales sublimes, solemnes y coloridos, como si de un grupo venido del espacio nos implantara una sonda cerebral que nos condujera de nuevo al Edén. Este tema de los 80 forma parte de la banda sonora de Xanadú, una de las películas más WTF de todos los tiempos. Impagable.



En este matiz incluimos a rompepistas de los 70 como los Bee Gees (héroes indiscutibles que hicieron a John Travolta pavonearse a sus anchas en las pistas. Por cierto, Maurice y Robbin aseguraban tener telepatía dada su condición de gemelos); o bandas encuadradas dentro de ese rock del los 70 con arreglos orquestales como los Supertramp (cuya lista de hits es tan larga como una noche en Canterville y cuyo disco Breakfast in America será reseñado a su debido tiempo).





            El falsete AMARGO de Del Shannon. La inclusión del musitrón en su tema de cabecera "Runaway" le cedió la inmortalidad. Ese sonido como de caballitos de feria oxidaos,  influyó sobre todos los géneros de su época (para bien o para mal). Aunque en muchas de sus grabaciones los agudos se logran casi por una ligera aceleración de pista (¡coño, como los pitufos makineros!), lo cierto es que su aparición en la canción es progresiva, correspondiendo con el éxtasis de la canción para fundirse con los musitrones y, la verdad, ahí parte de su encanto. Las canciones de Del Shannon fueron como su vida, triste, melancólica y llena de desengaños. Él acabó abusando de los antidepresivos, lo que desencaderon su suicidio poco antes de lo que sería su gran comeback. Los ecos country de la canción le dotan de ese aire agridulce propio de un llanero solitario que busca su identidad. Aquí aprovechamos para incluir a Harry Nilsson, un hombre que con cierta amargura e ironía, usó su falsete con ese matiz en varios de sus hits - creo que la BSO de Cowboy de Medianoche se merece otro post, joder-.




Dando una vuelta de 180 grados, mención aparte aquí merece el carismático Thom Yorke encabezando a Radiohead. Uno que, como pocos, define con su voz llena de contrastes y claroscuros el absurdo de la vida, la magnética atracción hacia el lado turbio de las cosas, la ironía desazonadora, y la melancolía más nihilista. Este videoclip me parece una de las mejores películas de la historia de la animación. Disfruten de la dulce tortura de la vida, y también del ruido y de la furia de este tema:



Falsete inclasificable es el del legendario Jeff Buckley, una de esas leyendas malogradas de la Generación X que tanta atracción sigue captando tantos años después de su muerte. Sus canciones son oscuras y seductoras, como un viaje por carretera de mala muerte a las tantas de la noche. La cumbre del falsete en la música rock: una perfecto dominio de todas las octavas que un talento puede alcanzar. "Grace" es mi tema favorito y, cómo no, no podía faltar, con ese tramo final que te desliza al éxtasis.






             El falsete ÁCIDO de Lou Christie.... creo que es mi favorito. Ya lo traté en otro post, pero de todas formas, para concluir, diré que es el más histriónico de todos, que su combinación con los graves le hacen parecer estar llorando como un descosío, lo cierto es que lo canta con una rabiosa alegría que son la mejor mierda que pueda meterme en mis oídos. Como un festín orgiástico y teatral, encontramos joyas como "The gypsy cried", "Have I sinned?" o esta maravilla que triunfó en el Japón:



Con este saborcillo ácido, incluimos a reyes de la ambigüedad posmoderna como lo son los Scissor Sisters, que me parecen una jodida maravilla delirante, con canciones llenas de color y buen rollito. También tenemos a más universales como Mika o a un clásico como Prince (cuyo When you were mine, uno de mis favoritos de él, y que enlazo con la versión de la dicharachera Cyndi Lauper, porque me sale de ahí y porque al muy agarrao no le gusta que cuelguen sus temas en la nube). Otro genio aún más hortera, referente del falsete en el pop español, es el ENORME e INMORTAL Tino Casal, el gran genio de la época dorada de la música española. Aunque también es de justicia señalar los falsetes irresistibles que se marcaba Alaska en los 80, tan acostumbraos que estaba a cantar con su prototípica voz de hombre (ironías en posts dedicados al falsette masculino). Aunque para falsetes femeninos ALUCINANTES tenemos el de Anne Wilson al frente de Heart o el de nuestra eterna Kate Bush en su disco debut, encarnando a la Cathy de Cumbres Borrascosas como nadie lo ha hecho nunca.

Otro inmortal es el ya reivindicado Michael Jackson, un ídolo sorprendente que sabía concebir la escritura de una canción como un espectáculo que engloba una historia, un super-videoclip y una forma de interpretar llena de sus particulares saltos (awww!).

Para concluir, merecida tiene una mención Farrell Williams, el archiconocido vocalista y productor que desde el año pasado lleva una fulgurante carrera en la industria. Nos quedamos con su mágica colaboración con Daft Punk, ese "Get lucky" que rememora la música disco de los 70 y que pega tanto en una fiesta chic sobre la terraza de un hotel madrileño como para amenizar el juego de la silla en la fiesta de cumpleaños de tu sobrina. Chin chin.






lunes, 28 de abril de 2014

Canciones perdidas

DUSTY SPRINGFIELD



Me maravilla la sensibilidad con la que Dusty Springfield interpreta este tema de Carol King y Gerri Gofffin. Con tanta candidez, sensibilidad y su particular matiz smooky. Nunca dejarán de faltarme sus temas allá donde vaya, incluyendo supermercados, tiendas de libros o la mañana después del polvo.


MERREL FANKHAUSER


Tengo muy claro que de haber nacido en otra época (aunque me alegro de no haberlo hecho) hubiera seguido con asiduidad la carrera de este entrañable personaje que ha quedado, tras unos 50 años, para el conocimiento de muy pocos fieles. Sus temas, libres, frescos y, a la vez, oscuros, son como un oasis en medio del desierto de mediocridad al que llamamos realidad.


THE TAMMYS


Me encantaba pasear a las 4 de la mañana por Málaga en época de exámenes, volviendo de la biblioteca mientras estas voces retumbaban en mi cabeza. No sé qué duendecillas fueron las Tammys, pero resulta un hecho curioso que sexualidad y ternura se manifiesten en un grupo aparentemente ñoño. De ahí su TE-MA-ZO de culto Egyptian Shumba con el que podríamos morir , o su más discreta Gypsy, una hipnotizante y sencilla melodía que ahí se quedó, en los archivos de una discográfica que quebró hace mil años.

M






So I run to the lord, please hide me lord
Don't you see me prayin'?
Don't you see me down here prayin'?
But the lord said, go to the devil
The lord said, go to the devil
He said, go to the devil
All along dem day
So I ran to the devil, he was waitin'
I ran to the devil, he was waitin'
Ran to the devil, he was waitin'
All on that day
I cried -
Power!!!!!!!

domingo, 20 de abril de 2014

Feliz Resurrección



Creo en la Resurrección. Creo que se puede estar muerto y resucitar, creo que se puede estar muerto en vida y que una bocanada de aire te devuelva el color, el aliento y el habla. La muerte como ausencia de vida 
así como la oscuridad como ausencia de luz, se puede estar muerto y seguir respirando, se puede elegir vivir y ser inmortal.

Sigan a la luz que hay tras el túnel. Se encuentra todos los días frente a nosotros, por lo que despréndanse del sentido común y, si hace falta, de la vergüenza, y persíganla.

Felices Resurrecciones a todos.

Jasper


jueves, 10 de abril de 2014

La casa de tus sueños

Esta mañana he querido escribir muchas cosas, todas se me pasaban por la cabeza mientras el camión se iba cargando hasta rebosar de lechuguitas. La casa de Paco se ha vuelto vieja, una de las paredes se derrumbó con las riadas y ahora nos descubre su esqueleto de piedra y arena. De zagal me encantaba pasar las horas muertas en aquella casa, las escaleras me recordaban a los caseríos encantados de los cuentos.

En aquel momento lo tenía muy claro: quería vivir allí, con las ovejas asomadas a la ventana y un montón de trastos con los que simular mi fabulosa vida de adulto.

Una casa parece un lujo a día de hoy. No sólo se trata de un techo o un espacio funcional en el que habitar, sino que es el escenario donde se representan nuestras vidas. Un teatro doméstico en el que nosotros somos las estrellas principales, los reyes y los dueños, los malos o los buenos. 

Supongo que mi casa ideal sería un piso en un barrio viejo de alguna ciudad europea: con columnas por todos lados y una laberíntica estructura donde poder jugar a los fantasmas o hacer persecuciones trepidantes. Debe haber como un millar de libros apilándose por todos lados a medida que fueran devorados, formando una microciudad en la que guardar muñecos playmobil: desde el Boulevbard Gustavo Adolfo Bècquer bajando por el Museo de los Impresionistas se podrá llegar al Teatro de Lope de Vega... Los libros ingleses (los Austen y los Eliot) los tendría en un estante en el salón, bien impolutos, y junto a algún juego de té sacado del museo de los horrores. 




En mi casa se puede ver la tele sólo si estás dispuesto a reírte a carcajadas con cualquier mierda. Si la tele no te saca una sonrisa, no es televisión, es un trasto. Lo más importante es que la música debe estar sonando a casi todo momento. Póngame un disco que ya me tienes comiendo de tu mano. No hace falta explayarme sobre esta dulce parafilia.

La cocina tiene que tener una mesa encimera bien grande, para poder trajinar a mis anchas y poder realizar batallas de masa con todo aquel que viniera a preparar galletas o lo que sea (¿qué tal un polvo o dos?). Mi despensa sería prácticamente una verdulería caótica... sin faltar varias ristras de ajos por las paredes, varios cuadros naïf y el de "El Aquelarre" de Goya presidiéndolo todo.



Mi cuarto, pues con una tele enorme, con un armario para mis películas y todo fotografías por las paredes, un punto cafre y freak. También quiero un sitio para la gata, que sea lo suficientemente accesible para que entre y salga o pueda parir a sus gaturros.

¿Sería mucho pedir algún gnomo, duende o diablillo como compañero de piso?

Pero en el fondo mi casa sería siempre estar con aquellos que tienen la llave de la mía. Y da igual cómo será mi casa, sólo espero ser tan jodidamente iluso en el futuro.

No sé por qué cuelgo esta canción, supongo que en la búsqueda de un sitio propio uno se encuentra perdido constantemente. Da igual. También me agrada sentirme perdido, también está bien el sabor de un suhpiro. SIGH.