jueves, 8 de septiembre de 2011

"LAS BALLENAS DE AGOSTO": El bello ocaso de los ojos de Hollywood

Bette Davis. Lillian Gish. ¿Alguien se ha parado a pensar que no sólo son dos de las miradas más célebres del cine, sino que también son las más opuestas?




Los ojos de miss Gish son cálidos, acogedores, amigables. Nada puedes temer de tal acogedor recibimiento de una persona que te contempla de tal manera.

Los ojos de miss Davis son fríos, perturbadores, tajantes a la par que fascinantes. Prepárate a temblar cada vez que lanza una de sus miradas.

Esta película es el ocaso de dos hermanas que se enfrentan juntas a la vejez. Cada una es el fiel reflejo de sus ojos, de sus miradas. Dos personalidades opuestas que intentan comprenderse la una a la otra. Libby (Davis), irónicamente ciega, se escuda en su frío carácter todo el tiempo. Luce como nunca sus años con una larga melena blanca igual de bella que la crin de un caballo blanco. Sarah (Gish) afronta el paso de los años de forma apacible, repartiendo alegría por doquier, comprendiendo a su hermana y simpatizando con sus viejos vecinos, entre los que se encuentra un adorable Vincent Price en lo que supone también una de sus últimas y formidables apariciones.

No puede existir un final más opuesto al de las hermanas Blanche en "¿Qué fue de Baby Jane?". El mar es el testigo de ello.


Dos formas diferentes de enfrentarse a una odisea como la que es encontrarse frente a la eternidad al igual que dos ojos muy diferentes con los que mirarla: unos que lo ven con claridad y otros, en su ceguera, van recobrando poco a poco la percepción de la luz. Una bonita despedida, contemplando las ballenas regresar, como todos los años, en la pequeña isla donde estas dos mujeres disfrutan de la luz, de la brisa y de los lazos que las unen, ya que, al fin y al cabo, es lo más útil que el ser humano tiene para crecerse ante cualquier situación. No duden en localizar este clásico de culto que reúnen dos miradas que han visto mucho a lo largo de los años.

La mayoría conocerán la siguiente canción bajo la rasgada voz de Kim Cranes en el clásico IMPRESCINDIBLE de los 80. Sin embargo, comparto con ustedes la voz de su autora, mi idolatrada Jackie DeShannon, una versión más sencilla, ligera y simpática que la conocida, pero que supone un homenaje mucho más sincero a esa enorme actriz de ojos meteóricos.





No hay comentarios:

Publicar un comentario