viernes, 4 de noviembre de 2011

Cría Cuervos: es hora de despertar

A modo de advertencia, los siguientes párrafos pueden contener pequeños spoilers sobre el film.

Esta película fue rodada el verano antes de que Francisco Franco, ese hombre que sometió a todo un país a su mando, falleciese tras una larguísima agonía. ¿Qué puedo decir de ésta película? Que es una de las grandes bellezas del séptimo arte, tanto en la forma en que está narrada (tanto la belleza de los planos como las elipsis son dignas de estudio), como por su tremenda, tremendísima historia que sirve como testimonio final a una de las etapas más duras de la historia de España... y es que ya iba siendo hora de comenzar a extirpar la presión y la mojigatería que aún en los setenta predominaba, sobre todo en el modelo educativo. Ya Vainica Doble hicieron en aquellos años una dura crítica a este modelo de la vieja escuela que con vara verde e imposiciones han marcado la vida de tantos niños que hoy día podrían ser nuestros padres y abuelos.



Una historia en la que su protagonista, la preciosa Ana Torrent, encarna a una huérfana de ocho años que permanece todo el verano en su caserón de un céntrico y ruidoso Madrid, sumida en una negra neblina donde tomará la sensación de poseer el control absoluto sobre la vida y la muerte de los habitantes de la mansión. Todo es una metáfora de una generación sumida en una estricta educación patriarcal que comienza a despertar, a abrir los ojos y dejar atrás los traumas infundados por tal autoridad: en este caso, el padre, un despótico militar padre de familia será quien deje sombra tras su muerte, habitando en el recuerdo de sus hijas de una forma violenta. Sus antepasados, como es el caso de la abuela, son el triste agonizar de una generación perdida que se aferra a los recuerdos mientras espera un inevitable final. Y la madre. La madre (Geraldine Chaplin), a quien la muerte arrebató a Ana, es una mujer extranjera, dulce y con ansías de libertad que acaba por encerrarse en ese gris agujero de resignación marital y desprecio por parte de su cónyuge. Una trampa mortal que no por ello acabará por separarla de su hija, ya que en ella habita el recuerdo de unas manos cariñosas que acariciaban tristes notas a un piano, una voz dulce que recita el cuento de Almendrita (un día, Almendrita se despertó...) y un cariño y una complicidad que nos aportan los momentos de más ternura de la película; pero también quedará el miedo, la pérdida de la inocencia, la angustia y el rencor hacia ese monstruo que tiene por padre. Todo lo contrario sucederá con su tía, que parece comenzar a encargarse de su educación bajo las directrices paternas. El choque entre ambas es uno de los platos fuertes del filme, el cómo la incomprensión y la rigidez muchas veces son los que crean el clima represivo. De todas formas, el papel de Monica Randall acaba por cobrar una dimensión tan humana que es difícil terminar de odiar a un personaje tan oprimido.


La película ofrece algunas de las escenas más memorables de nuestro cine: la enfermedad de la madre, los líos de faldas del padre (flash-back en las mismas escenas, como si el pasado fuera además un fantasma difícil de desprenderse), las niñas jugando a maquillarse y vestirse como adultas, Ana apuntando a su tía con una pistola o Rosa, la criada, mostrando sus grandes senos a una atónita y curiosa Ana, un papelón inolvidable. O la escena en la que Irene relata a su hermana el GENIAL y simbólico sueño que da explicación a toda la película. Pero, sin duda, siempre me quedaré con la imagen de las tres hermanas bailando una de las más bonitas canciones de nuestro pop (descubierta, por cierto por Carlos Saura, ya que la discográfica de la cantante, Jeanette, se negaba a lanzar comercialmente la canción y a colocarla como alguna cara B). "Porque te vas" es ese requiem al franquismo... aunque más que al franquismo, a la generación que vivió sumida en él. Sueños, ilusiones y ansias de libertad se quedaron calladas, probablemente en millones de hogares similares.

Ana, con esa tierna mirada triste y melancólica se pasea por los rincones de la casa, de ese asfixiante torbellino de tristezas y penurias, como si las paredes hablasen, como si ella misma fuera otro fantasma. Es por eso que su final no puede parecerme de lo más positivo: con esos planos de las niñas yendo al colegio, vestidas de negro y al son de la canción principal. Allí, una nueva generación de niños mirará a un futuro que si bien algo incierto, cargado de esperanza. Ya se acabó el verano y su encierro permanente en aquella casa, adiós sufrimientos, Ana descubre la verdad y por fin acaba por enterrar a sus padres... como si el cuervo al fin escapara de la jaula... como si sus traumas y su pesadumbre vieran, al menos, una salida.


No sé por qué a mis 21 años me siento muy vinculado al personaje de Ana y al tono general de la película. Como si una niebla se postrara ante mi vista y todo lo que viera son sombras de la realidad... aunque haya momentos en que todo vea claro. Aunque, esos momentos no suelen ocurrirme aquí, en esta ciudad. El tono general de la película, su música (incluyendo la canción inicial también y otra de Imperio Argentina) y  su cercanía con detalles como los collages, las fotografías (siempre como viejos recuerdos con nostálgicas anotaciones), la piscina sucia en la que Ana juega o las enigmáticas patas de pollo en la nevera hacen que lo fantasmal y lo cotidiano adquieran una dimensión conjunta propia de una España de beatas que lloran a Santos y visten luto y padres de familia que imponen su criterio puñetazo en mesa. Una España que parece aún seguir vigente en algunos sectores de la moderna sociedad que pretendemos ser (o, por lo menos, alcanzar).

domingo, 9 de octubre de 2011

Picnic en un holograma

"Mujeres al borde del mar", de Pierre Puvis de Chavanne

Otro domingo pasa ante mis ojos, como una osadía del tiempo. Cada día me siento más pequeño en este mundo, más desengañado. Las fieras de afuera me violentan y me provocan emociones contradictorias: todos parecen cumplir su función lo mejor que pueden, despreocupados de que su mera existencia puede cambiar bien poco el transcurso del universo, sin ser del todo conscientes de su insignificancia... ¿a quién le importará dentro de unos años que yo haya escrito estas líneas? ¿a quién le importará todo lo que estamos haciendo aquí y todo lo que nos lucimos y esmeramos para el reconocimiento personal? Vendrán otras generaciones que ya se encargarán de borrar con violencia nuestra pequeña herencia y que pudrirán aún más el mundo. Sí... ¿a quién podría importar que estemos batallando día a día una dura competición basada en la autorrealización y el ego personal?  Todos en procesión nos autoflagelamos a nuestra salud, a nuestra gloria... el ansia sustituye a la penitencia... pero todo acaba por ser la misma cosa.
Bendito Goya. Tú me sirves de inspiración siempre.

"Procesión de flagelantes", pintado entre 1812 y 1819

Vivo enamorado de un holograma. Es duro, triste y mezquino... su mero espectro me encoge el corazón y me hace andar tristón como un alma en pena, de un lado para otro. Todo a mi alrededor me parece tan bacano, tan falso, tan pretencioso. Hay veces en las que me incluyo y procuro justificar ese arrogante acto como autodefensa personal.

"Mujer loca a orillas del mar", de Pierre Puvis de Chavannes



Las canciones de Eden Ahbez, el genio creador de títulos tales como "Nature Boy" que con tanta dulzura interpretó Nat King Cole, son un curioso caso de estudio. En su único LP, la enigmática atmósfera me hace estremecer, transportarme a un mundo que de por sí me da miedo pero que a su vez se me hace extrañamente familiar. Algo así como lo que me produce la película "Picnic en Hanging Rock", una obra cargada de una sensualidad arrebatadora, donde sus victorianas protagonistas adolescentes, de deslumbrantes crines como cabellos y miradas fúnebres que rozan el erotismo, se sienten extrañamente atraídas, por los laberínticos y zigzagueantes rincones que guarda en su interior aquella montaña llamada Hanging Rock. Una obra de arte donde la vegetación, la fauna y el paisaje tienen un sospechoso efecto sobre sus intrusas. Unas notas tocadas con flauta hacen que tu cuerpo se sienta transportado a ese desértico escenario que guarda una extraña relación con el ser humano y su propia naturaleza. 


Y es que, al fin y al cabo, me siento completamente perdido, vagando por parajes toscos que con superfluas distracciones entorpecen esa enfermiza carrera por destacar... una carrera en la que estoy solo... y que cada vez parece alejarme más de descubrir mi verdadera identidad. Tanto la película del magnífico Peter Weir como las piezas del exótico autor Eden Ahbez hacen profundizar en rincones insólitos de la psyque. Atrapan los sentidos y congelan la razón, son lo más cerca a una manisfestación real de nuestro propio subconsciente. Instintos perdidos en un horizonte de víboras... un horizonte que bien llámalo sociedad de la información, bien llámalo estatus social, bien llámalo UMA. Pues bien, acepto el desafío.

martes, 4 de octubre de 2011

Mamá asesina: ¿Quieres un poco más de té, señora Nesbit?

Abuelita, la cena ya está preparada y lista para servir 

Kathleen Turner es una actriz de leyenda. Ella es la mentalmente enferma esposa en "La guerra de los Rose", ella es la encantadora Peggy Sue en la entrañable cinta de Coppola, ella se erige al micrófono a la hora de dar voz a la INOLVIDABLE Jessica Rabbit, ella es la obsesiva y enfermiza madre. En su haber cuenta con títulos de auténtico furor mediático como "El honor de los Prizzi" o "Tras el corazón verde" u otros de auténtico culto como "La pasión de China Blue"... ¡¡¡ella fue el padre de Chandler Bing!!!

Pero de entre todos sus papeles, el más divertido y surrealista siempre será la perfecta ama de casa que interpreta en "Serial Mom", la película que el gran John Waters rasga un poco más los manteles de la sociedad puritana y reprimida y demuestra estar por encima de todo y de todos. Kathleen borda a la perfección su papel y logra ser toda una neurótica criminal que se gana el corazón y la simpatía de su público: escenas como un asesinato con una pata de cordero o en mitad del escenario de un concierto siempre quedaran en mi retina para sacarme una risotada en el momento más inoportuno (como siempre). Berverly sería perfectamente la presidenta de la asociación de padres del colegio, la vecina bondadosa que siempre reparte deliciosas galletitas en halloween y la perfecta ama de casa que prepara a sus hijos una fresca jarra de TANG para la merienda (después de que Leslie haya salido de sus clases de piano y el pequeño Jeremy del entrenamiento con el equipo de baseball). Toda una generación de señoras todoterreno que durante generaciones han sido las esposas perfectas y las vecinas ejemplares que toda buena maruja envidiaría tener como nueras.

¡¡La familia ejemplar que todo buen americano debe tener!! (el product-placement jamás había estado mejor justificado)

Quitándonos el sombrero ante una Ricky Lake simpatiquísima, debemos resaltar entre los secundarios a la estupenda Mink Stole, la pobre víctima de las amenazas telefónicas de Beverly Sutphin. ¡¡¡¡NUNCA LAS PALABRAS COÑITOS PELUDOS HABÍAN SONADO TAN DIVERTIDAS!!!!

 Beverly defenderá con sangre y sudor las buenas costumbres del pueblo americano. ¡¡¡¡Toda una mamá ejemplar!!!!

lunes, 3 de octubre de 2011

Lou Christie: El faraón del falsete


Uno de los equipos artísticos más perfectos que conozco: Twyla Herbert y Lou Christie. O lo que es lo mismo, una brillante compositora más una carismática voz de varias octavas. Las canciones de Twyla, cantadas a la voz de Lou, suponen la culminación del sonido pop de los sesenta: canciones de pop melódicas, románticas, dramatizadas y, por encima de todo, energéticas como ellas solas. El sentido del ritmo de estas canciones es un sonido doo wap fresco y desenfadado. Las letras descaradas y divertidas. Todas ellas cantadas por la más que curiosa voz de Lou Christie, quien tiene el mejor falsete que haya podido escuchar. Su escalofriante voz alcanza agudos extraordinarios, a veces pareciendo llantos desenfrenados, otras rabia contenida, otras la más atormentada de las dudas y otras no pocas veces la alegría de vivir en sí misma. Un torrente de voz que pasa de una tonalidad alta a una baja, grave y totalmente masculina en un abrir y cerrar de ojos, ofreciendo unos contrastes siempre dramatizados que te hacen disfrutar de unas arrebatadoras piezas pop la mayoría sin llegar a los tres minutos, rotundas como ellas solas y pegadizas como la que más.


La primera etapa de la carrera del cantante estuvo acompañada de los coros de las irrepetibles Tammys. Un trío de la costa este de Estados Unidos que supone uno de los casos más raros en la historia del pop. Su cortísima carrera dejó un pequeño listado de temazos totalmente fuera de lugar. Inclasificables como ellos solos y que suponen toda una reinvención del sonido girlgroup sesentero. Temas melancólicos y sentimentales como "Gypsy", escalofriantes coros en la triste "Blue sixteen" y piezas que te dejan totalmente en estado de shock como el celebérrimo e IMPRESCINDIBLE "Egyptian Shumba". Canciones compuestas con Twyla (que ya sabemos lo que suponen), con una monstruosa producción que, basándose en el sonido de la época, rompe todos los esquemas cuando, de repente, la acompañan voces de quinceañeras que no parecen de este planeta. Provocaciones vocales en toda regla que expresan el sentimiento adolescente en todo su esplendor.

Coreado por estas señoritas, Lou Christie pudo romper el hielo en las listas de éxitos de la época y ser considerado como una buena alternativa a la hora de comprar un disco. La terrible historia del chico de esta canción es un ejemplo del ingenio de Twyla como letrista y de la espectacular voz de Lou.

¿A que resultan graciosísimos los pizpiretos coros de las Tammys?

En su segunda etapa, se instauraron como coristas uno de los girl-groups más consolidados de la época: las Angels, que ya había alcanzado el número uno con el mítico tema "My boyfriend's back". Eran mediados de los 60 y el éxito volvió a sonreír aún más al cantante, llegando a la cima del éxito con una de las canciones más celebradas de esa década: "Lightnin' Strikes", un tema melancólico y sentimental, donde  Lou se reserva el falsete para el sentido estribillo. Las voces coristas van como anillo al dedo al cantante, existiendo siempre una complicidad constante entre ambos sonidos y llegando en el estribillo a la práctica fusión de ambas. Otro de sus grandes éxitos sería "I'm gonna make you mine", un tema festivalero y alegre, cantado con ternura pero sin llegar a endulzar demasiado y mucho menos a cansar. Pero, de todas formas, la canción con la que un servidor se queda siempre será "She sold me magic", un tema que en sus dos minutos de duración y tres movimientos rítmicos diferentes que se superponen, atrapa al oyente y lo conduce a una pista de baile imaginaria, ya sea el salón de su casa, la cocina o el mismo transporte urbano... ¡¡¡¡hasta llegar a la desenfrenada culminación final!!!! Este tema pega para cualquier situación o al menos para escapar de la vulgaridad de un mundo tan podrido y superficial... Todo ello hemos de agradecérselo a las dos personas de la fotografía de arriba, dos talentos sin igual que, reunidos, han puesto banda sonora a la vida de mucha, mucha gente.


PD: Para los muy frikis, es de recomendada escucha los singles que grabó con ¡¡¡¡¡Lesley Gore!!!!! El youtube está plagado de vídeos de giras que ambos emprendieron, recordando sus viejos éxitos. 
¡Qué gozada!

domingo, 2 de octubre de 2011

Mañana empieza todo



De nuevo, como año tras año. Y yo aquí, plantado frente a una cena de lo más light, sin estar en estado de euforia ni nada. Mañana otro día será. Acabo de descubrir esta canción, no sé qué cadena de enlaces me ha llevado hasta ella, pero refleja perfectamente mi estado de ánimo. Su voz es tan bonita, tan dulce, sus coros la acompañan como los angelotes bailando alrededor de una virgen. Normalmente me hago ilusiones antes de empezar un nuevo curso. Esta vez mi naturaleza me ha hecho claudicar.  Quizá me he hecho un poco mayor o quizá ya me he acostumbrado a que casi todo sea un despropósito... ¿Qué más da? Lo haré lo mejor que pueda.

Sólo sé que en este curso habrá música. Mucha música.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

¡¡¡¡APUNTES PARA FIN DE VERANO!!!!

Yo siempre digo que para mí el verano acaba cuando me despido de mi familia y subo a esa Alsina que me conduce a la agitada, superficial y divertida vida en la ciudad, por mucha actividad agrícola que mis brazos hayan experimentado... aunque una de las mejores cosas era estar a las tres de la tarde, perdido en mis jornaleras ocupaciones, rescatando en el mp3 aquel fabuloso disco de Alaska, Lou Reed o Dolly Parton. Este verano he decidido volver a reunirme con las Vainica el año que viene... todo lo bueno se hace esperar (aunque esta Navidad volveré a rescatar aquel formidable villancico que me hizo volver a recuperar la ilusión por esas fiestas cada año más forzadas).

¿Qué emocionantes y estrambóticas habré vivido este verano junto a Archie, Betty, Veronica y la lengua prusiana de la premio Pulitzer Aída Nízar?

En este post he decidido crear un pequeño album (intentando respetar su orden cronológico) de todos mis pequeños divertimentos que, a falta de vida social, me han hecho disfrutar de buenos, buenísimos ratos de diversión. Ya iré actualizando en profundidad alguno de ellos. ¡¡Mención aparte queda esa estrambótica fiesta noriense... que cada año es más surrealista para tratarse de una triste fiesta pueblerina!!

  • Comienza el verano: Debbie Harry
    Siempre que se acercan las fechas de exámenes el ansia de libertad se apodera de mí y exteriorizo toda esa locura con "Dreaming", la canción que más refleja mis ganas de superación y a la vez mi frustración por no tener a veces en Málaga las cosas que de verdad necesito. Aunque, de todas formas Málaga siempre la recordaré como la ciudad donde empecé a descubrir mundo. Aunque, para descubrimientos, uno que me sobrepasó el alma con creces, y es esta versión del clásico Denis que los neoyorquinos consiguieron rallar por completo mi reproductor durante un par de días. Aunque el colofón final fue cuando me regalaron su "Paralles Lines" y flipé en colorines con el detalle. Lástima de posproducción, la asignatura que me tendría atado luego en Septiembre...


  • Idolatría por Lulú de Cartón 
    Un buen amigo me recomendó la serie "La Casa de los Dibujos", convencido de que iba a hacer efecto en mí. ¡No se equivocaba! Entre tanto personaje grotesco e hiperbólicas situaciones encontré en Lulú de Cartón (el personaje que parodia a la pizpireta Betty Boop: guarra, oligofrénica, egoísta, vieja y gorda zampona) la materialización de toda la frivolidad que guardo en mi interior y que escondo muchas veces a causa de algo llamado "normas de comportamiento". (¡Estúpida Señorita Cati, gracias por haber reprimido en el parvulario mis instintos naturales!) Estuve repitiendo las frases de este personaje todo un mes... ¡casi a la perfección! Todo un  ejemplo de un programa políticamente incorrecto... ¡y no las engañifas de programas españoles que te los venden como humor negro!

  • Volver de la playa con "SHOES"
    El día que descubrí esta canción fue un día redondo: me libré para siempre de un "grano" incrustado por mucho tiempo y, por casualidad, me topé con este nupcial tema de Reparata mientras navegaba por youtube descubriendo sus grandes éxitos. Rápidamente fue incluida en uno de los CDs recopilatorios que grabamos para el coche... todo un gran descubrimiento que queda como una de mis canciones favoritas y que han teñido las puestas de Sol de los últimos diez domingos. La canción es como abrir una caja que llevas en tu interior y de la que desconocías su existencia. Sublime.



  • Redescubriendo los 80
    Tino Casal y Cyndi Lauper han sido los dos nombres que más me han impactado este verano. El primero, de cuyo aniversario de muerte se cumplen dos décadas enteras, me ha regalado momentazos como "Sex o No Sex", "Póker para un perdedor" o "Tal Como soy", todos con sabor glam a la par que hortera, con un uso de la ironía muy acertado y autocrítico y con un carisma arrollador que hacen que el panorama de nuestro pop patrio no sea sólo un mapa desquiciante de voces de karaoke. Sin duda alguna ha sido uno de mis descubrimientos gracias a la página lafonoteca.net. Por otro lado, Cyndi, de la que hablé en un post anterior con absoluta pleitesía, ha sido una heroína que con su "buen rollo" me ha hecho sucumbir al pop ochentero para apreciar más su sonido y su estética y para demostrar que los ochenta molan y que son una década irrepetible! Pretty in Pink rocks! 


    ¡¡¡¡No puedo identificarme más con este perdedor!!!!


  • Freaks and Geeks
    En la mejor compañía he disfrutado de una serie cuyos 18 episodios han hecho verme reflejado en muchísimas de las situaciones que se narran en ella. Cómo echaré de memos a los hermanos Weir enfrentándose a una dura adolescencia para nada alejada de la realidad de los institutos, donde la vulgaridad y el clasismo se cierne sobre sus estudiantes. Y qué flipante era el inicio de cada episodio, con esa Joan Jett reflejando en su éxito "Bad Reputation" el espíritu de la serie y de toda una generación. Y Kim Kelly, inolvidable personaje de grandes contrastes y bastos modales que me han sacado la carcajada más de una vez. Inolvidable. Destacar también la tercera temporada de "A dos metros bajo tierra", que para mí ha sido la mejor de todas pese a su flojo comienzo... la intriga con la cuarta la guardaré para las próximas vacaciones.


Bueno... este ha sido un rápido resumen de algunas de las cosas que más me han impactado... y que no han sido precisamente películas (ya que es de lo que más suelo hablar en esta especia de diario). Todas estas cosas me han enseñado a su manera, todas hacen que me identifique de una forma a otra ahora forman parte de mi universo personal, en el que ningún género tiene una cabida exclusiva y en el que se basa en una regla fundamental: si me llama o no me llama la atención, independientemente de la calidad que otros le puedan otorgar. ¡Hasta la próxima a todos! (o a mí mismo... ¿qué más da?)



domingo, 25 de septiembre de 2011

"LILI": La huerfanita más adorable del cine

Recuerdo cuando en mi último año de instituto almorzaba en casa de mis ancianas tías para asistir a esas absurdas clases de piano que de poco me han servido por ahora. Conversando con la más anciana sobre cine, recuerdo que siempre hacía especial hincapié en la película "Lilí". Lo narraba con tanta ternura que se me ponían los pelos como escarpias y ¡me horrorizaba imaginarme un argumento tan cursi en technicolor! 

Años después me recomendaron encarecidamente ver esa película: las apariencias engañan y los prejuicios trastornan la visión y entorpecen la mente. Esa fue la lección que aprendí cuando me secaba las lágrimas al ver a la tontaina de Lili al borde de la desesperación: sin trabajo, comida, amigos... ¡NADIE! Pero la guinda del pastel fue ver cómo encontraba un nuevo rumbo en su vida debido a la complicidad con esos muñecos que manejaba Mel Ferrer. Ese momento tan cargado de magia hizo que me replanteara mis esquemas selectivos a la hora de elegir el visionado de una película.



Y así, amigas alcahuetas fui como descubrí un universo mágico: el de las huerfanitas. Esas anodinas y desvalidas niñas casi adolescentes que viven miles de aventuras, se enamoran, se desenamoran, se pierden, se encuentran, hacen grotescos y simpáticos amigos, se enfrentan a graves peligros, bailan, cantan y regalan su buen corazón y su inocencia por doquier. La duda que te queda es... ¿qué sería de ellas años después? ¿Se casarían? ¿Seguirían viviendo en Cansas? ¿Perderían su inocencia? ¿Se convertirían en malas pécoras? ¿Se unirían a una secta? Incierto pero interesante futuro. Lo que no me cabe duda ninguna es de que seguro no perderían su encanto ni dejarían de ser esos iconos camp que hoy día son.

Lesley Caron, siempre adorable, teniendo una interesante charla sobre el cambio
climático con el alter ego de "El Hombre Enfadado"

sábado, 24 de septiembre de 2011

Mi terror con las figuritas de antaño. "Un reflejo del miedo" (1973)

Cuando el otro día paseaba husmeando por un mueble viejo pero impecable que mi abuela posee en su casa desde remotos tiempos remotos (probablemente, cuando cambió de baldosas el año pasado), algo me hizo recordar esta fascinante cinta que, si bien no transciende en absoluto en la meca del cine de terror, sí que supone un fascinante y extraño folleto sobre los horrores y las perturbaciones de la personalidad humana... y si a eso le añadimos su rancia estética de telefilme setentetero con Sondra Locke como la horripilante niña protagonista, ¿qué me puede impedir degustarla?

Pues bien, ese "algo" de lo que hablaba y que tanto me hizo erizar los poros de la piel cuando hurgaba como una alimaña el viejo mueble de la abuela no fue nada más ni nada menos que darme cuenta la cantidad de figuritas de porcelana, recordatorios de bodas, fotos de sobrinos-segundos en su primera comunión que quitan el aliento por su inconfundible fealdad (me incluyo yo en alguna de ellas, aunque gracias a dios ahora estan muy bien guardadas en las páginas de algún cuaderno Rubio del 89... ¿por qué coño les hacen parecer a los niños de 8 años marineritos ancianos de la posguerra en los reportajes fotográficos?) y también souvenirs de antiguos viajes a sitios como Benidorm, Mallorca, Pampaneira... en fin, cosas inútiles que la gente colecciona en sus casas incólumes al polvo y al paso del tiempo. Algunos se habían roto y estaban pegaditos con cola barata o celo, intentando mantener el recuerdo de aquel banquete de gambas intacto y el buche. No pude evitar aterrorizarme y recordar esta película: esas figuras de porcelana parecen mirarte con esa simpática mirada y resplandecen en la oscuridad con su pálida tez albina. 

Estos son mis amigos y todos formamos una gran familia. El de la moto es Raulito el Manco.

Pero el pequeño escalofrío que sentí no era para nada desagradable, era inquietante y fascinante a partes iguales. La santa tradición de coleccionar estas figuras es una constante en los hogares de la España profunda (junto con no descolgar el calendario 1996/1997 y tener colgada la jaula del canario que un día habitó en ella). Todos relucientes, ordenados, generando una fauna estática y helada. 

Tanto en la película como en mi propia experiencia, los muñecos no parecen suscitar un miedo que tradicionalmente, en el cine de terror se asocia de forma tan cutre a las adorables figuritas que nos observan con una burlesca carantoña: me estoy refiriendo a clásicos como "Chucky", "La muñeca diabólica" o a esa horripilante cinta que hicieron tras el boom de Toy Story: "Pequeños Guerreros" (¡puaj!). No, no es nada sobrenatural... lo maravilloso de estas criaturas es la atmósfera que pueden suscitar a la hora de hacer una película. Concretamente, en "Un reflejo del miedo", no se utilizan figuritas, sino horripilantes muñequitas, títeres y cabezas sonrientes de plástico que parecen esconder los verdaderos horrores de mente enferma de la protagonista, todo con el propósito de crear una ambiente perfecto para desconcertar al espectador, como si los muñecos fueran la voz que todo el rato escucha la protagonista en su mente... o no. 

Cuando ves esta película entera comprendes el ingenio que ha tenido el director en crear ambientes tan sombríos y macabros y haber mantenido la tensión en todo momento, sin necesidad de haber sangre o fenómenos impactantes a lo "Insidious" (un ejemplo muy logrado, pero muy visto) que hoy día ya no se cree ni el Tato y cuyo presupuesto se eleva a la categoría "potosí". Los episodios de auténtico terror es la incertidumbre que asola a esos momentos totalmente enfermizos, a ese juego de primeros planos de muñecos que conversan con el alma desolada de una niña criada en un clima de lo más represorio a manos de su controladora madre y su odiosa abuela. La película comienza cuando la niña recibe la primera visita en años de aislamiento: la visita de su padre. ¡Crack!

Quizás no debo recomendar la película a públicos muy exigentes amantes del 3D, la sangre bien eleborada, los guiones rebuscados y las metáforas futuristas o catastrofistas. Todo se reduce, al fin y al cabo, de las filias y fobias de un servidor, lo que me permite reivindicar esta película como una pequeña obra de culto, sin grandes pretensiones, que funciona en su atmósfera y en sus elipsis narrativas y que es encarecidamente recomendable a todos los amantes del camp style y que se chiflan por una ración de macabras historias de niñas que dan repelús sólo con verlas.

Sondra Locke, la ex-mujer de Clint Eastwood, interpretando el papel de su vida y oliéndose una trayectoria impecable. ¡Qué pena que no lo lograra!

jueves, 22 de septiembre de 2011

MOMENTOS DUSTY


Adoro los momentos Dusty, son momentos en los que la calma y la serenidad te invaden el espíritu sean cual sean las circunstancias que te rodean, como si te susurrara al oído y sintieras un soplo de aire cálido que te aleja de todo tormento mundano para centrarte en tus sensaciones, tus contradicciones, los lastres que te impiden ser feliz... para, simplemente, sentirte a gusto con ellos.

I JUST DON'T KNOW WITH MYSELF: A veces no sé que hacer conmigo mismo, todo sale mal, sientes que falta un 50% de tu ser. Da igual. Nadie se enterará. Cantar esta canción al amor perdido, a las consecuencias de una tormenta, al vacío que todos sentimos... es un gran remedio para llenarlo. Dusty, voz de terciopelo blanco sobre fondo negro es la digna intérprete para este tema del EXCELENTE dúo que forman mis idolatrados genios Burt Bacharach y Hal David.

STAY AWHILE: Posiblemente una de mis canciones favoritas, que más me han marcado y que más retumban en mi pecho cada vez que comienza a sonar con sus campanas y su potente percusión. El vídeo, para mí perfecto, y no sólo por la estética, maquillaje en los ojos y supermoño incluido tan característicos de miss Springfield, también por la atmósfera de alegría que impregna a todo y sus descontroladas bailarinas que bailan simpaticuelas. Flipante.

THE WINDMILLS OF YOUR MIND: Escuchar este tema sin estremecerse es algo prácticamente imposible. Una versión del clásico sesentero que consigue erizarte la piel y remover algo en el interior de uno. Para mí, su mejor interpretación, la mejor muestra de su versatilidad y de por qué es una de las mejores voces del siglo XX.

YESTERDAY WHEN I WAS YOUNG: Adoro todas las versiones de esta canción, todas de enormes intérpretes de la talla del mismísimo Elvis. Sin embargo, oírla en la voz de Dusty a veces me resulta imposible de terminar debido al torrente de emociones que nos lanza. "See all her faces" es para mí la madurez personal de la cantante (tomando el disco "Memphis" como su madurez profesional), una mujer en todo su esplendor.

WILL YOU STILL LOVE ME TOMORROW?: ¿Cómo es posible estar a la altura de una canción TAN sumamente redonda como el que interpretaron las Shirelles con sus cálidas voces a principios de los 60?. Difícil reto que la británica más soul de todas consiguió con creces. El álbum de debut de Dusty estaba repleto de versiones de sus ídolos e influencias musicales. Lo más curioso es que ninguna desentona, todas tienen un ritmo nuevo e irresistible que hace parecer que estás escuchando un nuevo tema por primera vez. 

Estos han sido algunos de los momentos Dusty que me han sumergido en un corto pero entrañable viaje al son de una celestial voz que colma momentos cargados de diferentes emociones... momentos perfectos en sí mismos.

jueves, 8 de septiembre de 2011

"LAS BALLENAS DE AGOSTO": El bello ocaso de los ojos de Hollywood

Bette Davis. Lillian Gish. ¿Alguien se ha parado a pensar que no sólo son dos de las miradas más célebres del cine, sino que también son las más opuestas?




Los ojos de miss Gish son cálidos, acogedores, amigables. Nada puedes temer de tal acogedor recibimiento de una persona que te contempla de tal manera.

Los ojos de miss Davis son fríos, perturbadores, tajantes a la par que fascinantes. Prepárate a temblar cada vez que lanza una de sus miradas.

Esta película es el ocaso de dos hermanas que se enfrentan juntas a la vejez. Cada una es el fiel reflejo de sus ojos, de sus miradas. Dos personalidades opuestas que intentan comprenderse la una a la otra. Libby (Davis), irónicamente ciega, se escuda en su frío carácter todo el tiempo. Luce como nunca sus años con una larga melena blanca igual de bella que la crin de un caballo blanco. Sarah (Gish) afronta el paso de los años de forma apacible, repartiendo alegría por doquier, comprendiendo a su hermana y simpatizando con sus viejos vecinos, entre los que se encuentra un adorable Vincent Price en lo que supone también una de sus últimas y formidables apariciones.

No puede existir un final más opuesto al de las hermanas Blanche en "¿Qué fue de Baby Jane?". El mar es el testigo de ello.


Dos formas diferentes de enfrentarse a una odisea como la que es encontrarse frente a la eternidad al igual que dos ojos muy diferentes con los que mirarla: unos que lo ven con claridad y otros, en su ceguera, van recobrando poco a poco la percepción de la luz. Una bonita despedida, contemplando las ballenas regresar, como todos los años, en la pequeña isla donde estas dos mujeres disfrutan de la luz, de la brisa y de los lazos que las unen, ya que, al fin y al cabo, es lo más útil que el ser humano tiene para crecerse ante cualquier situación. No duden en localizar este clásico de culto que reúnen dos miradas que han visto mucho a lo largo de los años.

La mayoría conocerán la siguiente canción bajo la rasgada voz de Kim Cranes en el clásico IMPRESCINDIBLE de los 80. Sin embargo, comparto con ustedes la voz de su autora, mi idolatrada Jackie DeShannon, una versión más sencilla, ligera y simpática que la conocida, pero que supone un homenaje mucho más sincero a esa enorme actriz de ojos meteóricos.





miércoles, 7 de septiembre de 2011

"SHE IS SO UNUSUAL". CYNDI LAUPER: El eterno símbolo de la juventud americana

Recuerdo que hace tres meses pasaba de Cyndi Lauper como de la mierda: me causaba una indiferencia estrepitosa: su estilo y su forma de cantar tan gritona me hacían asociarla al petardeo hollywoodiense que hoy día está en su máximo esplendor (aunque del que nunca he estado en contra). La leyenda de Cyndi Lauper se forja cuando me paso su disco (que no sabía que aún ocupaba memoria en mi ordenador) a mi reproductor mp3 para enfrentarme al duro ejercicio del madrugar para ir a trabajar. Directamente lo seleccioné, lo corté y lo copié. Seguramente lo tendría pululando una semanica por el reproductor, pasando sus canciones directamente para llegar a cualquier esperpéntica canción de Pink (que viene muy bien para ponerse en marcha). Pues bien, casi pago mi propio error con creces: "She is so... inusual", que es el disco en cuestión es uno de los más redondos discos de pop (en su concepción más virginal) que he tenido la suerte de disfrutar.



¿Y por qué este cambio de parecer? Pues bien, porque este disco, simplemente, es un estado de ánimo en sí mismo, la definición de música pop como expresión de un sentimiento se cumple perfectamente. Y es que, si de algo me contagia la música de la pelirroja treintañera con imagen de quienceañera es... EL BUEN ROLLO. Y, aunque parezca una definición muy superficial, es lo único que se me viene a la mente para definirlo: BUEN ROLLO, pero no en plan "flamenkitoh, boteyon, fiestukkiih, chunda-chunda" que tanto abunda en la radiofórmula patria. Es un buen rollo cargado de inocencia, de ingenuidad y de muchas ganas de vivir. La imagen punky, juvenil y simpática de Cyndi ha logrado fascinarme hasta límites insospechados.

El disco en cuestión dura cerca de cuarenta minutos distribuidos en 10 tracks... más de media hora que se pasa en un suspiro. Durante los 6 primeros tracks tengo siempre la impresión de que estoy escuchando la segunda canción del disco.

1. "MONEY CHANGES EVERYTHING": Decidida, eléctrica y de letra algo amarga, con tintes críticos y puede que hasta autobiográficos. Una pieza que pone al oyente en situación. Y que anticipa el sonido que va a estar escuchando durante el resto del disco. Esto podría resultar algo malo. ¡Nada de eso! Pese a que la producción es muy uniforme, todas las canciones tienen algo muy diferente al resto, pero es ésta primera la que recoge el espíritu musical y rotundo de todo el pack.


2. "GIRLS JUST WANT TO HAVE FUN": A través de las calles de la ciudad, Cyndi y sus adolescentes amigas reclutan toda una serie de variopintos personajes que culmina en una gran fiesta en su cuarto, con unos padres cabreados y todo un guiño a una famosa escena de "Una noche en la ópera" de los Hermanos Marx. La canción refleja el espíritu de toda una década, de la primera generación MTV, de los sintetizadores y de la ingenuidad adolescente. Todo un himno de la cultura popular que en lugar de envejecer cobra otra nueva dimensión y la sitúa en el imaginario colectivo de una forma imperecedera. La simpatía en estado puro.



3. "WHEN YOU WERE MINE": Una preciosa canción de Prince puesta desde un enfoque emocional desbordante, donde la voz de Cyndi muestra su lado más expresivo. Una canción que pone aún más alto el listón del disco siendo la canción progresiva por excelencia en cuanto a interpretación vocal. Una terrible historia que es toda una constante en la vida: "te amo más de lo que lo hice cuando eras mío". Conclusión: te das cuenta de que no te queda aliento cuando vuelves a la realidad y ves que ha acabado la canción.

4. "TIME AFTER TIME": En ese pequeño tramo de tiempo (un par de segundos) entre ambos tracks no tenemos tiempo de recuperarnos. La atmósfera que desde el segundo cero tiene esta canción invade en todos los sentidos al espectador. De repente, un nudo se hace en la garganta y un agradable frío se apodera de toda la piel. La voz de Cyndi suena suave y melancólica en la canción más emotiva de todo el disco. La más emotiva y la más sencilla, pues no requiere una gran estructura ni siquiera metáforas ni recursos estilísticos ni grandes rimas. Simplemente transmite perfectamente su mensaje: "Si te caes, te cogeré... Yo estaré esperando una y otra vez". El videoclip no puede ser más emotivo y más realista. Todas las despedidas en cualquier estación suenan igual de amargas aunque positivas. Como si en el videoclip y la canción el día se tornara de ese color. Ver a Cyndi susurrar mientras llora en silencio al final del video hace que la adores aún más y demuestra su versatilidad como intérprete y calando de forma definitiva en el corazón de los americanitos. A continuación, una absurda secuencia de baile en la que conocí esta canción, donde mi idolatrada Lisa Kudrow danza como un colibrí junto a Mira Sorvino en el clásico de culto "Romy y Michelle"



5. "SHE BOP": La canción más ochentera del disco es también uno de los platos más fuertes. Con un extrañísimo videoclip que incluye una secuencia animada de lo más alocada, este tema funcionó bastante bien como tercer single. Aunque sin superar el éxito de sus predecesores, la canción se ha constituido como uno de los mayores éxitos de su carrera y como un emblema generacional.  De todas formas, difiere bastante de las otras canciones, es la más chiclosa y enigmática, también parece la más "Michael Jackson" de todas, pues el rey del pop ya dejó bien asentada su influencia años antes. Genial el solo de sintetizadores y de los "bops" que emergen de la garganta de la Lauper.



6. "ALL THROUGH THE NIGHT": De nuevo la voz de Cyndi se vuelve más calmada. Esta canción, para mí, supone ya la confirmación de que este disco es una joya. O si no, no es posible explicarse que las seis primeras canciones de un disco de una debutante sean tan rotundamente buenas. Una balada con toques progresivos y con unos solos de sintetizadores que hielan el ambiente y nos sumergen en la noche de la canción. El estribillo, para mí, es el más bonito del disco. "Until de end... there is no end". ¡¡¡¡¡UNA PRECIOSIDAD!!!!

7. "WITNESS": Una simpática canción con ritmos reggae conforman uno de los tracks más simples de todo el disco: letra repetitiva, pero muy disfrutable después del torrente de emociones vividos en las seis anteriores canciones. Desenfadada, alegre y con unos arreglos que dotan de mucho dinamismo y jolgorio a la canción, a pesar de que abuse de la misma base propia del reggae. Una pequeña delicia que ya quisieran muchas petardillas de hoy lograr a tener en su haber.

8. "I'LL KISS YOU": Un chicle ochentero que como posible canción de relleno está mejor que bien debido a lo pegadiza que es. Siguiendo la línea de la anterior, el ritmo está marcado por un repetitivo estribillo en el que se te quedarán las palabras "Twidely-dee and Twidely-dum". Una absurda canción que no desentona con el ambiente simpático y despreocupado de todo el disco, en especial de esta segunda parte.

9. "HE IS SO UNUSUAL": A modo de pequeña pieza musical de los años 30, la voz de Cyndi se muestra de lo más simpática y natural. O si no, miren lo graciosamente que se expresa con esa vocecilla y ese aspecto de angelote diabólico.



¿No es maravillosamente graciosa su voz? ¡Es como si Jean Arthur la hubiera poseído! Pero lo mejor es su descaro y soltura... ¡¡es lo que toda estrella pop necesita para meterse a la masa!! ¡¡Y Cyndi lo consiguió en un plis plas!! Y lo mejor, sin necesidad de escandalizar o polemizar. Aunque, la palma del anterior vídeo se la lleva Boy George cuando agradece el premio a los americanos diciendo que ellos sí que saben reconocer a una drag queen cuando la ven. JAJAJA.

10. "YEAH YEAH": La última pieza del disco destaca por ser una sencilla canción donde destacan unos coros masculinos que Cyndi se encarga de repetir. El estribillo es el título de la canción. No es demasiado quebradiza, pero uno ya presiente el final de la odisea y se limita a despedirse de una grata experiencia con ese pegadizo ritmillo que envuelve al ambiente.



Cyndi, bailando como una cabra loca cuando vuelve a casa tras una noche de diversión adolescente


Uno se pregunta por qué en varias webs de prestigiosos críticos se menosprecia un poco a este disco, si bien tampoco se deja por los suelos. "She is so unusual" tiene un valor cultural bastante importante, ya que no sólo marcó un antes y un después en la forma de entender la música pop, como si entre Olivia Newtom John y Kylie Minogue hubiera un paso intermedio, una forma rebelde y divertida de hacer bailar a las masas y a la vez llamar la atención de una forma muy peculiar. Es como si hubiera resucitado el espíritu de la simpática música de Lesley Gore y lo hubiera adaptado a los ochenta. Sólo se me ocurre pensar en que quizás las letras no sean profundas en el sentido retórico, pero eso es un punto a su favor. Sin ser superficiales son rotundamente directas y sin tener que recurrir a metáforas y símbolos resulta delicioso y emotivo el mensaje de la mayoría de sus canciones, reforzados con una atmósfera adecuada a cada tema (sin dejar de lado el electropop) y con una Cyndi de lo más versátil que, aunque pueda resultar una petarda del pop, su transfondo y su personalidad conectan perfectamente con el corazón del oyente.

Para finalizar, un homenaje realizado en los Simpson, donde demuestran que Cyndi es y siempre será uno de los mayores iconos de la cultura pop y lo que es más, a pesar de sus 58 años, el símbolo de la juventud americana que aún hoy día parece conservar. Ese honor no se lo quita nadie.

martes, 16 de agosto de 2011

MADONNA CUMPLE 35 AÑOS



¿Tengo pinta de menopáusica?

Siempre adoraremos a la Reina del Pop. Por mucho como las mamarrachas que salen ahora a patadas (Conchita es su máxima conspiradora para arrebatarle el trono, o si no, miren esta escandalosa y transgresora promoción), ella siempre tendrá el título de la reina de las pistas de baile... ¿y quién dijo 53 años? ¡¡Eso es lo que aparenta su hija!! Madonna le da una vuelta a los años, y entre operaciones e idilios con jóvenes de veintipocos años siempre tendrá el espíritu de una noventera jovial de 35 años... como cuando grabó hits como Frozen o éste.


 Diego, el Cigala se pasea por el cumpleaños de Madonna


Madonna (a la derecha) y su verdadera hija: Britney Spears

Madonna, igual de payasa que siempre, en su visita a un hospital de leprosos

Madonna y la famosa Lourdes, que saltó a la fama como "Russian Red"

Con tal de no sentarse en ese horrible sofá de anciana, prefiere descuajeringarse viva en el suelo de la charcutería



 ¡¡¡Madonna siempre será la AMA!!!



¡¡¡Sigue dándonos momentazos como los que nos das... y NO me refiero solo a los musicales...


Madonna, con el Premio Nobel a la belleza que deberían de darle ¡YA!
¡¡¡¡TE QUEREMOS!!!

sábado, 13 de agosto de 2011

FREAKS, GEEKS y DOO WAP

Esta canción tan pegadiza me hace sentir la persona mas tontaina del mundo. Las Exciters son toda una píldora de vitaminas en una soleada tarde veraniega... el mensaje de la canción procuro NO ESCUCHARLO. De lo contrario me deprimiría... por muy positivo que sea!! jajajaja


No puedo... NO QUIERO ver acabar esta serie. Es la mejor serie que he visto en mi vida... (a Friends la obviamos, porque es obvio que es la jefa)... pero Freaks and Geeks es todo lo contrario a esas estupideces insípidas con las que cada dos por tres nos bombardean. Esta es una serie que ocurre en un instituto... pero PARA NADA puede compararse con cualquier bodrio (por muy delicioso que a veces resulten los placeres culpables) con los que nos bombardean.

Mientras que en series como FoQ los niñatos hablan de fiestukis, botellones, rolletes y grupillos como ECDL... (mas quisiera compararse Dani Martin con la Madona peruana XDDDD) en Freaks and Geeks...esos inadaptados sociales con los QUE ME IDENTIFICO casi al 100% hablan de pelis como El Hombre Elefante, o de grupos como Led Zeppellin o los Who... sin resultar una pandilla de asquerosos snobs!!!!!! Bueno... cuando acabe de verla tendré que ampliar información sobre mis experiencias, cuando termine de asimilar el impacto que me ha causado.


martes, 26 de julio de 2011

ADORAMOS A ELVIRA


Elvira, con esas generosas protuberancias (parafraseando su parodia en Los Simpson), esos aires de ninfómana, esa estética tan morticia/lilymunster/vampira y ese sentido del humor taaaaaaaaan ABSURDO se ha convertido en uno de MIS IDOLOS (ya sabes, una de esas personas con las que vivo obsesionado y que ya han sido abstraídos por mi personalidad).

"Mistress of the dark" se estrenó a principios de los noventa en las televisiones españolas con un éxito enorme de audiencia. Sin embargo, no se ha vuelto a hablar mucho de este gran icono erótico estadounidense que tan feliz presentaba sus pelis de serie B ante el populacho americano. Esta película tan infravalorada se ha convertido en uno de mis clásicos de culto favoritod, una obra magna de la serie B y del humor estúpido.

Un personaje de culto caracterizado por la actriz Cassandra Peterson y que forma parte del imaginario colectivo se merece mucho más que una entrada... así que estoy pensando en componerle una canación.

Decir Halloween no es sólo decir "calabazas" o "truco o trato"... es tambien decir Elvira. Una delicia de mujer.

domingo, 17 de julio de 2011

I CAN NEVER GO HOME ANYMORE


Esta canción de las Shangri Las saca toda mi amargura y tristeza. La culpabilidad, el miedo y la soledad son sensaciones que tan bien han reflejado las canciones de este cuarteto de adolescentes. La mitica banda encabezada por la entonces quinceañera Mary Weiss ha sido una de las más influyentes en la historia del rock. "Remember", "The Leader of the Pack", "Past, Present and Future" reflejan la incomprensión y la angustia adolescente como ningún grupo ha sabido mostrar.

Yo, a las Shangri, siempre las llevare en lo más hondo de mi ser, para atormentarme con la dulzura envenenada de sus versos y sus jóvenes voces al borde del llanto desenfrenado.



I'm gonna hide, if she don't leave me alone.
I'm gonna run away.
DON'T!
'Cause you can never go home anymore

Listen.
Does this sound familiar?
You wake up every morning,
go to school every day,
spend your nights on the corner,
just passing time away.
Your life is so lonely, like a child without a toy.
Then a miracle: a boy.
And that's called "glad".

Now my mom is a good mom, and she loves me with all her heart.
But she said I was too young to be in love and the boy and I would have to part.
And no matter how I ranted and raved, I screamed, I pleaded, I cried.
She told me it was not really love, but only my girlish pride.
And that's called "bad".

Never go home anymore

Now if that's happened to you, don't let this.
I packed my clothes and left home that night.
Though she begged me to stay, I was sure I was right.
And you know something funny? I forgot that boy right away.
Instead I remember being tucked in bed and hearing my mama say:
"Hush, little baby, don't you cry. Mama won't go away"

Mama!!
You can never go home anymore
Mama!!
I can never go home anymore.

Do you ever get that feeling and wanna kiss and hug her?
Do it now tell her you love her.
Don't do to your mom what I did to mine.
She grew so lonely in the end.
Angels picked her for a friend...
And I can never go home... anymore
And that's called "sad."...

jueves, 23 de junio de 2011

CANCIONES CHOCANTES: "HE HIT ME"

Hablo desde mi malagueña terraza, ¡que tiempo mas asqueroso para ser junio! No he podido dormir nada y tengo que estudiar para el examen de mañana, que por suerte será el último. Hacía tiempo que no me paseaba por este mi blog y me he reído mucho leyendo las entradas anteriores, ¡qué estupideces mas gordas! En fin...

Hoy quiero hablar de una canción que me encanta y que no paro de escuchar... su título bien polémico es... "He hit me and it felt like a kiss"... me sorprendió que fuera llevado a cabo por Phill Spector (ese pobre genio que ahora cumple condena por asesinato, o eso dicen) y uno de sus grupos fetiche (y uno de mis favoritos): The Crystals. La canción tuvo que ser retirada de las emisoras de radio, ya que mucha gente consideró que hacía apología a la violencia doméstica... yo me quedé WHAT!!!!??? ¡¡Es una canción preciosa con un mensaje MUY MUY triste!! Desde mi humilde opinión, no le veo ese aire machista que, por ejemplo, otras muchas canciones de la época sí pueden desprender (aunque lo dudo XD). La canción fue escrita por Carole King (para mí la mejor compositora pop del siglo XX y todo un referente para las mujeres de la época) y su inseparable Gerry Goffing: dos de los más brillantes cerebros del edificio Brill de Nueva York.

La letra está inspirada en las declaraciones de Little Eva (come, baby, uhhh the loco-motion), quien tras sufrir una paliza por parte de su entonces novio, declaró (la muy idiota XD) que sabía que él la amaba y que lo hizo porque la quería. Estas declaraciones no dejaron indiferentes al dúo y la convirtieron en un precioso y perturbador tema que da mucho que pensar.

Y si no me escandaliza para nada esta cancion es por su aire de tristeza y melancolía que tan bien plasmó Spector, y por ser un reflejo de una época (porque en realidad la música popular no deja de serlo te pongas en el contexto que te pongas). Claro, que si la gente tiene en cuenta que la canción la canta un grupo de 4 MUJERES NEGRAS, ya se convierte en un escándalo (irónico, pero a la vez tiene su lógica)... XDD... mientras que si la canta Grizzly Bear y grupos de punk ya es otra cosa... ya sí estamos hablando de obras maestras (ojo, con Grizzly no me meto, pero no deja de ser una coña esto). Es por tanto que reivindico a The Crystals y a esta canción maldita como una obra de arte a reivindicar, amarga como ella sola, un tema que invita a la reflexión y no al escándalo. Hay que estar ciego para no ver que es una de las primeras canciones verdaderamente críticas con este tipo de lacra social (y si no lo es, insisto en que da igual).

La factoría de Disney no ha sido portadora de los más cruentos estereotipos sociales y no por ello sus películas se deberían de prohibir... simplemente las nuevas sociedades la enfocarán de nuevas maneras, desde otra perspectiva, pero no por ello ningunear su calidad y su maestría.