miércoles, 30 de abril de 2014

Faraones del Falsete


Me chifla la voz en falsete. Si es masculina, mejor. No lo puedo evitar. Ese histriónico agudo que es como un chorro de agua fría finísimo acariciando amenazadoramente tu cuello y tu salud mental. Si viene respaldado por un coro suena casi como en las puertas del cielo, mientras que si viene en solitario es una invitación a la Jungla del pecado, el delirio y el ritmo (esto es una alusión a Axl Rose, al que me limito a mencionar, dado que si bien merece una entrada entera por su dedicación a este rango vocal, no será en un blog tan pasao de rosca como este, ya que para el heavy ando verdísimo)

Así como también mencionar por encima a Elton John, Phill Collins o Robbie Williams, si bien leyendas del rock, no me llaman sus falsetes tanto, aunque sí sus canciones, como lo bien que se luce en Bohemian Rhapsody Roger Taylor).

Algunos, y sólo algunos de mis favoritos clasificados en gamas de sabores, como los yogures:



                 El fasetto DULCE y romanticón de los Beach Boys con Brian Wilson a la cabeza me parece una buena introducción. Su armónico uso del falsete me ha parecido siempre un poco edulcorado, pero para ser de uno de los grupos más interesantes del siglo XX, esto no es más que una de sus más loables características: canciones bonitas, redondas, de ritmos chulescos pero con un tono de nostalgia que les hace irresistibles. Luego vendría el Pet Sound y el Good Vibration, que eso es (deliciosa) harina de otro costal. "Don't worry, baby" no es más que una canción sobre un chico que intenta calmar los nervios de su sufrida novia antes de que se juegue la vida en una de esas carreras adolescentes de los 50. Uno se jugaba la vida para demostrar su posición como gallo del corral pero, a la vez, deja muy clarito que es un hombre con sentimientos. Contradicción juvenil que hizo las delicias de las directioners fans adolescentes de los 60.




Pero más dulce resultan los Dion and the Belmonts, otros rompe-pistas de la  época con un ritmillo más saltimbanqui y juguetón (los "uuuuuuh" tan característicos de su vocalista han sido copiados hasta la saciedad y hasta la casposidad, por desgracia) y cuyos temas adornan peliculones de Hollywood como "Una historia del Bronx". Por otra parte, pertenecientes a la Motown destacan, sobre todo, ese bittersweet falsetto -como el chocolate puro- de Marvin Gaye (que en "What's going on" copa como un campeón) o, uno de mis favoritos, Smookey Robinson, al que podríamos meter en cualquiera de las siguientes categorías dada su condición camaleónica. Más inclasificable aún es el amplísimo rango vocal de Philip Bailey (4 octavas), cuyas actuaciones en directo superan lo místico

Ya en los 80 aparecen grandes bandas de synth-pop como Duran Duran, los Alphaville o los alemanes Modern Talking. Bandas ochenteras perfectas para subsanar sus niveles de hipoglucemia:






                   El falsete PICANTE de Frankie Valli es uno de mis favoritos. Histriónico como un pepón de feria en sus primeros años con los 4 Season, destacó por ser un compositor de gran sensibilidad y, a la par, con un humor negro pero desenfadado. Sus gritos y requiebros son juegos perfectos para la afonía en cualquiera de sus conciertos. "Big girls don't cry" supone uno de sus temas caraduras y divertidos. Edith Massey, la encantadora y obesa madre devora-huevos de Pink Flamingos tiene una versión cojonuda que haría las delicias de cualquier pervertido freak que se precie. Al ser un grupo en constante evolución (Frankie Valli en solitario firmó los baladones del siglo), la madurez llegó y tanto histrionismo dio paso a un falsete más sensual, acorde con los seventies. Así que postearé "December 1963", un temazo de los 70 lleno de simpatía y ternura sobre la pérdida de la virginidad. El falsete de esta canción me parece irresistiblemente... sexy.







       El fasete SALAO  de Jeff Lynne y sus compañeros de la ELO suponen la sal de las pistas de baile desde finales de los 70. Concebidos como un grupo estelar que tomaba las riendas que dejaron los Beatles, sus melodías de un pegajoso terminal eran adornadas con arreglos orquestales sublimes, solemnes y coloridos, como si de un grupo venido del espacio nos implantara una sonda cerebral que nos condujera de nuevo al Edén. Este tema de los 80 forma parte de la banda sonora de Xanadú, una de las películas más WTF de todos los tiempos. Impagable.



En este matiz incluimos a rompepistas de los 70 como los Bee Gees (héroes indiscutibles que hicieron a John Travolta pavonearse a sus anchas en las pistas. Por cierto, Maurice y Robbin aseguraban tener telepatía dada su condición de gemelos); o bandas encuadradas dentro de ese rock del los 70 con arreglos orquestales como los Supertramp (cuya lista de hits es tan larga como una noche en Canterville y cuyo disco Breakfast in America será reseñado a su debido tiempo).





            El falsete AMARGO de Del Shannon. La inclusión del musitrón en su tema de cabecera "Runaway" le cedió la inmortalidad. Ese sonido como de caballitos de feria oxidaos,  influyó sobre todos los géneros de su época (para bien o para mal). Aunque en muchas de sus grabaciones los agudos se logran casi por una ligera aceleración de pista (¡coño, como los pitufos makineros!), lo cierto es que su aparición en la canción es progresiva, correspondiendo con el éxtasis de la canción para fundirse con los musitrones y, la verdad, ahí parte de su encanto. Las canciones de Del Shannon fueron como su vida, triste, melancólica y llena de desengaños. Él acabó abusando de los antidepresivos, lo que desencaderon su suicidio poco antes de lo que sería su gran comeback. Los ecos country de la canción le dotan de ese aire agridulce propio de un llanero solitario que busca su identidad. Aquí aprovechamos para incluir a Harry Nilsson, un hombre que con cierta amargura e ironía, usó su falsete con ese matiz en varios de sus hits - creo que la BSO de Cowboy de Medianoche se merece otro post, joder-.




Dando una vuelta de 180 grados, mención aparte aquí merece el carismático Thom Yorke encabezando a Radiohead. Uno que, como pocos, define con su voz llena de contrastes y claroscuros el absurdo de la vida, la magnética atracción hacia el lado turbio de las cosas, la ironía desazonadora, y la melancolía más nihilista. Este videoclip me parece una de las mejores películas de la historia de la animación. Disfruten de la dulce tortura de la vida, y también del ruido y de la furia de este tema:



Falsete inclasificable es el del legendario Jeff Buckley, una de esas leyendas malogradas de la Generación X que tanta atracción sigue captando tantos años después de su muerte. Sus canciones son oscuras y seductoras, como un viaje por carretera de mala muerte a las tantas de la noche. La cumbre del falsete en la música rock: una perfecto dominio de todas las octavas que un talento puede alcanzar. "Grace" es mi tema favorito y, cómo no, no podía faltar, con ese tramo final que te desliza al éxtasis.






             El falsete ÁCIDO de Lou Christie.... creo que es mi favorito. Ya lo traté en otro post, pero de todas formas, para concluir, diré que es el más histriónico de todos, que su combinación con los graves le hacen parecer estar llorando como un descosío, lo cierto es que lo canta con una rabiosa alegría que son la mejor mierda que pueda meterme en mis oídos. Como un festín orgiástico y teatral, encontramos joyas como "The gypsy cried", "Have I sinned?" o esta maravilla que triunfó en el Japón:



Con este saborcillo ácido, incluimos a reyes de la ambigüedad posmoderna como lo son los Scissor Sisters, que me parecen una jodida maravilla delirante, con canciones llenas de color y buen rollito. También tenemos a más universales como Mika o a un clásico como Prince (cuyo When you were mine, uno de mis favoritos de él, y que enlazo con la versión de la dicharachera Cyndi Lauper, porque me sale de ahí y porque al muy agarrao no le gusta que cuelguen sus temas en la nube). Otro genio aún más hortera, referente del falsete en el pop español, es el ENORME e INMORTAL Tino Casal, el gran genio de la época dorada de la música española. Aunque también es de justicia señalar los falsetes irresistibles que se marcaba Alaska en los 80, tan acostumbraos que estaba a cantar con su prototípica voz de hombre (ironías en posts dedicados al falsette masculino). Aunque para falsetes femeninos ALUCINANTES tenemos el de Anne Wilson al frente de Heart o el de nuestra eterna Kate Bush en su disco debut, encarnando a la Cathy de Cumbres Borrascosas como nadie lo ha hecho nunca.

Otro inmortal es el ya reivindicado Michael Jackson, un ídolo sorprendente que sabía concebir la escritura de una canción como un espectáculo que engloba una historia, un super-videoclip y una forma de interpretar llena de sus particulares saltos (awww!).

Para concluir, merecida tiene una mención Farrell Williams, el archiconocido vocalista y productor que desde el año pasado lleva una fulgurante carrera en la industria. Nos quedamos con su mágica colaboración con Daft Punk, ese "Get lucky" que rememora la música disco de los 70 y que pega tanto en una fiesta chic sobre la terraza de un hotel madrileño como para amenizar el juego de la silla en la fiesta de cumpleaños de tu sobrina. Chin chin.






lunes, 28 de abril de 2014

Canciones perdidas

DUSTY SPRINGFIELD



Me maravilla la sensibilidad con la que Dusty Springfield interpreta este tema de Carol King y Gerri Gofffin. Con tanta candidez, sensibilidad y su particular matiz smooky. Nunca dejarán de faltarme sus temas allá donde vaya, incluyendo supermercados, tiendas de libros o la mañana después del polvo.


MERREL FANKHAUSER


Tengo muy claro que de haber nacido en otra época (aunque me alegro de no haberlo hecho) hubiera seguido con asiduidad la carrera de este entrañable personaje que ha quedado, tras unos 50 años, para el conocimiento de muy pocos fieles. Sus temas, libres, frescos y, a la vez, oscuros, son como un oasis en medio del desierto de mediocridad al que llamamos realidad.


THE TAMMYS


Me encantaba pasear a las 4 de la mañana por Málaga en época de exámenes, volviendo de la biblioteca mientras estas voces retumbaban en mi cabeza. No sé qué duendecillas fueron las Tammys, pero resulta un hecho curioso que sexualidad y ternura se manifiesten en un grupo aparentemente ñoño. De ahí su TE-MA-ZO de culto Egyptian Shumba con el que podríamos morir , o su más discreta Gypsy, una hipnotizante y sencilla melodía que ahí se quedó, en los archivos de una discográfica que quebró hace mil años.

M






So I run to the lord, please hide me lord
Don't you see me prayin'?
Don't you see me down here prayin'?
But the lord said, go to the devil
The lord said, go to the devil
He said, go to the devil
All along dem day
So I ran to the devil, he was waitin'
I ran to the devil, he was waitin'
Ran to the devil, he was waitin'
All on that day
I cried -
Power!!!!!!!

domingo, 20 de abril de 2014

Feliz Resurrección



Creo en la Resurrección. Creo que se puede estar muerto y resucitar, creo que se puede estar muerto en vida y que una bocanada de aire te devuelva el color, el aliento y el habla. La muerte como ausencia de vida 
así como la oscuridad como ausencia de luz, se puede estar muerto y seguir respirando, se puede elegir vivir y ser inmortal.

Sigan a la luz que hay tras el túnel. Se encuentra todos los días frente a nosotros, por lo que despréndanse del sentido común y, si hace falta, de la vergüenza, y persíganla.

Felices Resurrecciones a todos.

Jasper


jueves, 10 de abril de 2014

La casa de tus sueños

Esta mañana he querido escribir muchas cosas, todas se me pasaban por la cabeza mientras el camión se iba cargando hasta rebosar de lechuguitas. La casa de Paco se ha vuelto vieja, una de las paredes se derrumbó con las riadas y ahora nos descubre su esqueleto de piedra y arena. De zagal me encantaba pasar las horas muertas en aquella casa, las escaleras me recordaban a los caseríos encantados de los cuentos.

En aquel momento lo tenía muy claro: quería vivir allí, con las ovejas asomadas a la ventana y un montón de trastos con los que simular mi fabulosa vida de adulto.

Una casa parece un lujo a día de hoy. No sólo se trata de un techo o un espacio funcional en el que habitar, sino que es el escenario donde se representan nuestras vidas. Un teatro doméstico en el que nosotros somos las estrellas principales, los reyes y los dueños, los malos o los buenos. 

Supongo que mi casa ideal sería un piso en un barrio viejo de alguna ciudad europea: con columnas por todos lados y una laberíntica estructura donde poder jugar a los fantasmas o hacer persecuciones trepidantes. Debe haber como un millar de libros apilándose por todos lados a medida que fueran devorados, formando una microciudad en la que guardar muñecos playmobil: desde el Boulevbard Gustavo Adolfo Bècquer bajando por el Museo de los Impresionistas se podrá llegar al Teatro de Lope de Vega... Los libros ingleses (los Austen y los Eliot) los tendría en un estante en el salón, bien impolutos, y junto a algún juego de té sacado del museo de los horrores. 




En mi casa se puede ver la tele sólo si estás dispuesto a reírte a carcajadas con cualquier mierda. Si la tele no te saca una sonrisa, no es televisión, es un trasto. Lo más importante es que la música debe estar sonando a casi todo momento. Póngame un disco que ya me tienes comiendo de tu mano. No hace falta explayarme sobre esta dulce parafilia.

La cocina tiene que tener una mesa encimera bien grande, para poder trajinar a mis anchas y poder realizar batallas de masa con todo aquel que viniera a preparar galletas o lo que sea (¿qué tal un polvo o dos?). Mi despensa sería prácticamente una verdulería caótica... sin faltar varias ristras de ajos por las paredes, varios cuadros naïf y el de "El Aquelarre" de Goya presidiéndolo todo.



Mi cuarto, pues con una tele enorme, con un armario para mis películas y todo fotografías por las paredes, un punto cafre y freak. También quiero un sitio para la gata, que sea lo suficientemente accesible para que entre y salga o pueda parir a sus gaturros.

¿Sería mucho pedir algún gnomo, duende o diablillo como compañero de piso?

Pero en el fondo mi casa sería siempre estar con aquellos que tienen la llave de la mía. Y da igual cómo será mi casa, sólo espero ser tan jodidamente iluso en el futuro.

No sé por qué cuelgo esta canción, supongo que en la búsqueda de un sitio propio uno se encuentra perdido constantemente. Da igual. También me agrada sentirme perdido, también está bien el sabor de un suhpiro. SIGH.



sábado, 5 de abril de 2014

Canciones Maravillosas para escuchar en Bucle

Si son las 3 de la mañana y estás mirando por la ventana a las estrellas, con cara de pan de leche y ganas de salir flotando en busca de una media cebolla, el club de los poetas trasnochadores la recomiendan en noches despejadas con esa brisica malagueña que te hace tiritar ligeramente:



Si vas en tu coche con un amigo hacia un lugar desconocido y pensando en vivir millones de aventuras (a lo Tom Sawyer) y divertirte mientras hablas en voz alta de lo mucho que te apetece tomarte un mojito, a los chunda-chunda indies es lo que mejor les va (porque como que Icona Pop son ya muy mainstream):



Si sales a la calle despues de haber visto una película que te ha trastocado a todos los niveles tu sistema de valores y si por ello te sientes mejor persona y más poderoso, no está mal que la lleves en tu mp3 (¿he dicho mp3?.... ponedme risas enlatadas, por favor):



Si te estás preparando como un tonto para tu primera cita, sueñas con impresionar y empezar algo bonito, ésta es muy socorrida, el club de fans de Anatomía de Grey se la ponen hasta cuando comen chistorra:




Si has consumido una sustancia maravillosamente relajante que enciende tu mente, abre los poros de tu cuerpo y te hace girar por toda la habitación, la asociación de músicos colgados recomienda esta pieza de arquitectura sonora:



miércoles, 2 de abril de 2014

¿Tú que tienes que decir de los ángeles?



¡Conozco tan poco de los ángeles! El otro día creí haber atropellado a uno mientras burlaba los desfiladeros en el coche. Cuando bajé miles de pájaros me rodearon con violencia y me dejaron ver su cuerpo sobre el sedimento. No sangraba por ninguna parte y su belleza me cegaba. ¿Dónde estaban sus alas? Un último latido de su cuerpo conectó con el mío. Y yo quedé muerto de miedo, de lujuria tortuosa, de fascinación maldita.  Lleno de esa morbosa culpabilidad que empuja a los hombres a cruzar el horizonte de la lógica, lo cargué en mi maletero con la esperanza de postrarlo en mi cama, reanimarle y resucitarle, o de conservarlo en formol para siempre... Pero sucumbí a la tentación cobarde de envolverlo en un saco y tirarlo al acantilado, a ser devorado por los monstruos que habitan el Mediterráneo. 

Conduje hasta una cala remota. Era casi el amanecer y, cuando abrí el maletero, los pájaros salieron disparados hacia el cielo. No había rastro de su figura. Poco después, el mar abrazó mi arrepentimiento y allí me quedé.




martes, 1 de abril de 2014

Tarde entre ruinas



Pasé de un estado a otro en pocos minutos. Alcancé a subir al campanario de la Iglesia a duras penas y con la lengua hecha papel de lija. Repleta de pintadas, su badajo parecía haber desaparecido y me asomé al palomar lo más rápido que pude. Tenía ese hunch de poder encontrar la Arcadia soñada, más lo que encontré fue la ciudad a lo lejos, con ese manto de mugre flotando sobre ella, a modo de aura infernal. El hueco de aquel campo de retamas lo ocupaba a sus anchas la ingente masa de cemento dedicada a la recreación... solo que no tenía a quién recrear, y el olivo blanco que nos alimentaba con sus navideñas lágrimas había sido repudiado al aserradero para dejar paso a unos funcionales columpios para futuros niños robot.


De pronto, el ruido de las motos me recorrió la nuca. Al otro lado del campanario, un variopinto grupo de individuos se divertía al pie de las ruinas. Parecían hacer creado su propio cáos y detrás de ellos se extendían kilómetros de llanuras llenas de espigas hambrientas de la presencia de fugitivos. Los chicos parecían tener mi misma edad. ¿Cuál es el orden y cuál es el cáos? La agonía y el éxtasis se materializó en aquella procesión. Advirtieron mi presencia, mi mirada furtiva y lasciva y mi labio mordiéndose... Me animaron a saltar, y salté. Quise encontrar la Arcadia y me encontré con una página en blanco. 





Dijeron que viajarían a las Vegas, que se gastarían el dinero que habían sacado del preciado azúcar y que dormirían a la orilla del río. Me pareció bien y me fui con ellos.