miércoles, 28 de septiembre de 2011

¡¡¡¡APUNTES PARA FIN DE VERANO!!!!

Yo siempre digo que para mí el verano acaba cuando me despido de mi familia y subo a esa Alsina que me conduce a la agitada, superficial y divertida vida en la ciudad, por mucha actividad agrícola que mis brazos hayan experimentado... aunque una de las mejores cosas era estar a las tres de la tarde, perdido en mis jornaleras ocupaciones, rescatando en el mp3 aquel fabuloso disco de Alaska, Lou Reed o Dolly Parton. Este verano he decidido volver a reunirme con las Vainica el año que viene... todo lo bueno se hace esperar (aunque esta Navidad volveré a rescatar aquel formidable villancico que me hizo volver a recuperar la ilusión por esas fiestas cada año más forzadas).

¿Qué emocionantes y estrambóticas habré vivido este verano junto a Archie, Betty, Veronica y la lengua prusiana de la premio Pulitzer Aída Nízar?

En este post he decidido crear un pequeño album (intentando respetar su orden cronológico) de todos mis pequeños divertimentos que, a falta de vida social, me han hecho disfrutar de buenos, buenísimos ratos de diversión. Ya iré actualizando en profundidad alguno de ellos. ¡¡Mención aparte queda esa estrambótica fiesta noriense... que cada año es más surrealista para tratarse de una triste fiesta pueblerina!!

  • Comienza el verano: Debbie Harry
    Siempre que se acercan las fechas de exámenes el ansia de libertad se apodera de mí y exteriorizo toda esa locura con "Dreaming", la canción que más refleja mis ganas de superación y a la vez mi frustración por no tener a veces en Málaga las cosas que de verdad necesito. Aunque, de todas formas Málaga siempre la recordaré como la ciudad donde empecé a descubrir mundo. Aunque, para descubrimientos, uno que me sobrepasó el alma con creces, y es esta versión del clásico Denis que los neoyorquinos consiguieron rallar por completo mi reproductor durante un par de días. Aunque el colofón final fue cuando me regalaron su "Paralles Lines" y flipé en colorines con el detalle. Lástima de posproducción, la asignatura que me tendría atado luego en Septiembre...


  • Idolatría por Lulú de Cartón 
    Un buen amigo me recomendó la serie "La Casa de los Dibujos", convencido de que iba a hacer efecto en mí. ¡No se equivocaba! Entre tanto personaje grotesco e hiperbólicas situaciones encontré en Lulú de Cartón (el personaje que parodia a la pizpireta Betty Boop: guarra, oligofrénica, egoísta, vieja y gorda zampona) la materialización de toda la frivolidad que guardo en mi interior y que escondo muchas veces a causa de algo llamado "normas de comportamiento". (¡Estúpida Señorita Cati, gracias por haber reprimido en el parvulario mis instintos naturales!) Estuve repitiendo las frases de este personaje todo un mes... ¡casi a la perfección! Todo un  ejemplo de un programa políticamente incorrecto... ¡y no las engañifas de programas españoles que te los venden como humor negro!

  • Volver de la playa con "SHOES"
    El día que descubrí esta canción fue un día redondo: me libré para siempre de un "grano" incrustado por mucho tiempo y, por casualidad, me topé con este nupcial tema de Reparata mientras navegaba por youtube descubriendo sus grandes éxitos. Rápidamente fue incluida en uno de los CDs recopilatorios que grabamos para el coche... todo un gran descubrimiento que queda como una de mis canciones favoritas y que han teñido las puestas de Sol de los últimos diez domingos. La canción es como abrir una caja que llevas en tu interior y de la que desconocías su existencia. Sublime.



  • Redescubriendo los 80
    Tino Casal y Cyndi Lauper han sido los dos nombres que más me han impactado este verano. El primero, de cuyo aniversario de muerte se cumplen dos décadas enteras, me ha regalado momentazos como "Sex o No Sex", "Póker para un perdedor" o "Tal Como soy", todos con sabor glam a la par que hortera, con un uso de la ironía muy acertado y autocrítico y con un carisma arrollador que hacen que el panorama de nuestro pop patrio no sea sólo un mapa desquiciante de voces de karaoke. Sin duda alguna ha sido uno de mis descubrimientos gracias a la página lafonoteca.net. Por otro lado, Cyndi, de la que hablé en un post anterior con absoluta pleitesía, ha sido una heroína que con su "buen rollo" me ha hecho sucumbir al pop ochentero para apreciar más su sonido y su estética y para demostrar que los ochenta molan y que son una década irrepetible! Pretty in Pink rocks! 


    ¡¡¡¡No puedo identificarme más con este perdedor!!!!


  • Freaks and Geeks
    En la mejor compañía he disfrutado de una serie cuyos 18 episodios han hecho verme reflejado en muchísimas de las situaciones que se narran en ella. Cómo echaré de memos a los hermanos Weir enfrentándose a una dura adolescencia para nada alejada de la realidad de los institutos, donde la vulgaridad y el clasismo se cierne sobre sus estudiantes. Y qué flipante era el inicio de cada episodio, con esa Joan Jett reflejando en su éxito "Bad Reputation" el espíritu de la serie y de toda una generación. Y Kim Kelly, inolvidable personaje de grandes contrastes y bastos modales que me han sacado la carcajada más de una vez. Inolvidable. Destacar también la tercera temporada de "A dos metros bajo tierra", que para mí ha sido la mejor de todas pese a su flojo comienzo... la intriga con la cuarta la guardaré para las próximas vacaciones.


Bueno... este ha sido un rápido resumen de algunas de las cosas que más me han impactado... y que no han sido precisamente películas (ya que es de lo que más suelo hablar en esta especia de diario). Todas estas cosas me han enseñado a su manera, todas hacen que me identifique de una forma a otra ahora forman parte de mi universo personal, en el que ningún género tiene una cabida exclusiva y en el que se basa en una regla fundamental: si me llama o no me llama la atención, independientemente de la calidad que otros le puedan otorgar. ¡Hasta la próxima a todos! (o a mí mismo... ¿qué más da?)



domingo, 25 de septiembre de 2011

"LILI": La huerfanita más adorable del cine

Recuerdo cuando en mi último año de instituto almorzaba en casa de mis ancianas tías para asistir a esas absurdas clases de piano que de poco me han servido por ahora. Conversando con la más anciana sobre cine, recuerdo que siempre hacía especial hincapié en la película "Lilí". Lo narraba con tanta ternura que se me ponían los pelos como escarpias y ¡me horrorizaba imaginarme un argumento tan cursi en technicolor! 

Años después me recomendaron encarecidamente ver esa película: las apariencias engañan y los prejuicios trastornan la visión y entorpecen la mente. Esa fue la lección que aprendí cuando me secaba las lágrimas al ver a la tontaina de Lili al borde de la desesperación: sin trabajo, comida, amigos... ¡NADIE! Pero la guinda del pastel fue ver cómo encontraba un nuevo rumbo en su vida debido a la complicidad con esos muñecos que manejaba Mel Ferrer. Ese momento tan cargado de magia hizo que me replanteara mis esquemas selectivos a la hora de elegir el visionado de una película.



Y así, amigas alcahuetas fui como descubrí un universo mágico: el de las huerfanitas. Esas anodinas y desvalidas niñas casi adolescentes que viven miles de aventuras, se enamoran, se desenamoran, se pierden, se encuentran, hacen grotescos y simpáticos amigos, se enfrentan a graves peligros, bailan, cantan y regalan su buen corazón y su inocencia por doquier. La duda que te queda es... ¿qué sería de ellas años después? ¿Se casarían? ¿Seguirían viviendo en Cansas? ¿Perderían su inocencia? ¿Se convertirían en malas pécoras? ¿Se unirían a una secta? Incierto pero interesante futuro. Lo que no me cabe duda ninguna es de que seguro no perderían su encanto ni dejarían de ser esos iconos camp que hoy día son.

Lesley Caron, siempre adorable, teniendo una interesante charla sobre el cambio
climático con el alter ego de "El Hombre Enfadado"

sábado, 24 de septiembre de 2011

Mi terror con las figuritas de antaño. "Un reflejo del miedo" (1973)

Cuando el otro día paseaba husmeando por un mueble viejo pero impecable que mi abuela posee en su casa desde remotos tiempos remotos (probablemente, cuando cambió de baldosas el año pasado), algo me hizo recordar esta fascinante cinta que, si bien no transciende en absoluto en la meca del cine de terror, sí que supone un fascinante y extraño folleto sobre los horrores y las perturbaciones de la personalidad humana... y si a eso le añadimos su rancia estética de telefilme setentetero con Sondra Locke como la horripilante niña protagonista, ¿qué me puede impedir degustarla?

Pues bien, ese "algo" de lo que hablaba y que tanto me hizo erizar los poros de la piel cuando hurgaba como una alimaña el viejo mueble de la abuela no fue nada más ni nada menos que darme cuenta la cantidad de figuritas de porcelana, recordatorios de bodas, fotos de sobrinos-segundos en su primera comunión que quitan el aliento por su inconfundible fealdad (me incluyo yo en alguna de ellas, aunque gracias a dios ahora estan muy bien guardadas en las páginas de algún cuaderno Rubio del 89... ¿por qué coño les hacen parecer a los niños de 8 años marineritos ancianos de la posguerra en los reportajes fotográficos?) y también souvenirs de antiguos viajes a sitios como Benidorm, Mallorca, Pampaneira... en fin, cosas inútiles que la gente colecciona en sus casas incólumes al polvo y al paso del tiempo. Algunos se habían roto y estaban pegaditos con cola barata o celo, intentando mantener el recuerdo de aquel banquete de gambas intacto y el buche. No pude evitar aterrorizarme y recordar esta película: esas figuras de porcelana parecen mirarte con esa simpática mirada y resplandecen en la oscuridad con su pálida tez albina. 

Estos son mis amigos y todos formamos una gran familia. El de la moto es Raulito el Manco.

Pero el pequeño escalofrío que sentí no era para nada desagradable, era inquietante y fascinante a partes iguales. La santa tradición de coleccionar estas figuras es una constante en los hogares de la España profunda (junto con no descolgar el calendario 1996/1997 y tener colgada la jaula del canario que un día habitó en ella). Todos relucientes, ordenados, generando una fauna estática y helada. 

Tanto en la película como en mi propia experiencia, los muñecos no parecen suscitar un miedo que tradicionalmente, en el cine de terror se asocia de forma tan cutre a las adorables figuritas que nos observan con una burlesca carantoña: me estoy refiriendo a clásicos como "Chucky", "La muñeca diabólica" o a esa horripilante cinta que hicieron tras el boom de Toy Story: "Pequeños Guerreros" (¡puaj!). No, no es nada sobrenatural... lo maravilloso de estas criaturas es la atmósfera que pueden suscitar a la hora de hacer una película. Concretamente, en "Un reflejo del miedo", no se utilizan figuritas, sino horripilantes muñequitas, títeres y cabezas sonrientes de plástico que parecen esconder los verdaderos horrores de mente enferma de la protagonista, todo con el propósito de crear una ambiente perfecto para desconcertar al espectador, como si los muñecos fueran la voz que todo el rato escucha la protagonista en su mente... o no. 

Cuando ves esta película entera comprendes el ingenio que ha tenido el director en crear ambientes tan sombríos y macabros y haber mantenido la tensión en todo momento, sin necesidad de haber sangre o fenómenos impactantes a lo "Insidious" (un ejemplo muy logrado, pero muy visto) que hoy día ya no se cree ni el Tato y cuyo presupuesto se eleva a la categoría "potosí". Los episodios de auténtico terror es la incertidumbre que asola a esos momentos totalmente enfermizos, a ese juego de primeros planos de muñecos que conversan con el alma desolada de una niña criada en un clima de lo más represorio a manos de su controladora madre y su odiosa abuela. La película comienza cuando la niña recibe la primera visita en años de aislamiento: la visita de su padre. ¡Crack!

Quizás no debo recomendar la película a públicos muy exigentes amantes del 3D, la sangre bien eleborada, los guiones rebuscados y las metáforas futuristas o catastrofistas. Todo se reduce, al fin y al cabo, de las filias y fobias de un servidor, lo que me permite reivindicar esta película como una pequeña obra de culto, sin grandes pretensiones, que funciona en su atmósfera y en sus elipsis narrativas y que es encarecidamente recomendable a todos los amantes del camp style y que se chiflan por una ración de macabras historias de niñas que dan repelús sólo con verlas.

Sondra Locke, la ex-mujer de Clint Eastwood, interpretando el papel de su vida y oliéndose una trayectoria impecable. ¡Qué pena que no lo lograra!

jueves, 22 de septiembre de 2011

MOMENTOS DUSTY


Adoro los momentos Dusty, son momentos en los que la calma y la serenidad te invaden el espíritu sean cual sean las circunstancias que te rodean, como si te susurrara al oído y sintieras un soplo de aire cálido que te aleja de todo tormento mundano para centrarte en tus sensaciones, tus contradicciones, los lastres que te impiden ser feliz... para, simplemente, sentirte a gusto con ellos.

I JUST DON'T KNOW WITH MYSELF: A veces no sé que hacer conmigo mismo, todo sale mal, sientes que falta un 50% de tu ser. Da igual. Nadie se enterará. Cantar esta canción al amor perdido, a las consecuencias de una tormenta, al vacío que todos sentimos... es un gran remedio para llenarlo. Dusty, voz de terciopelo blanco sobre fondo negro es la digna intérprete para este tema del EXCELENTE dúo que forman mis idolatrados genios Burt Bacharach y Hal David.

STAY AWHILE: Posiblemente una de mis canciones favoritas, que más me han marcado y que más retumban en mi pecho cada vez que comienza a sonar con sus campanas y su potente percusión. El vídeo, para mí perfecto, y no sólo por la estética, maquillaje en los ojos y supermoño incluido tan característicos de miss Springfield, también por la atmósfera de alegría que impregna a todo y sus descontroladas bailarinas que bailan simpaticuelas. Flipante.

THE WINDMILLS OF YOUR MIND: Escuchar este tema sin estremecerse es algo prácticamente imposible. Una versión del clásico sesentero que consigue erizarte la piel y remover algo en el interior de uno. Para mí, su mejor interpretación, la mejor muestra de su versatilidad y de por qué es una de las mejores voces del siglo XX.

YESTERDAY WHEN I WAS YOUNG: Adoro todas las versiones de esta canción, todas de enormes intérpretes de la talla del mismísimo Elvis. Sin embargo, oírla en la voz de Dusty a veces me resulta imposible de terminar debido al torrente de emociones que nos lanza. "See all her faces" es para mí la madurez personal de la cantante (tomando el disco "Memphis" como su madurez profesional), una mujer en todo su esplendor.

WILL YOU STILL LOVE ME TOMORROW?: ¿Cómo es posible estar a la altura de una canción TAN sumamente redonda como el que interpretaron las Shirelles con sus cálidas voces a principios de los 60?. Difícil reto que la británica más soul de todas consiguió con creces. El álbum de debut de Dusty estaba repleto de versiones de sus ídolos e influencias musicales. Lo más curioso es que ninguna desentona, todas tienen un ritmo nuevo e irresistible que hace parecer que estás escuchando un nuevo tema por primera vez. 

Estos han sido algunos de los momentos Dusty que me han sumergido en un corto pero entrañable viaje al son de una celestial voz que colma momentos cargados de diferentes emociones... momentos perfectos en sí mismos.

jueves, 8 de septiembre de 2011

"LAS BALLENAS DE AGOSTO": El bello ocaso de los ojos de Hollywood

Bette Davis. Lillian Gish. ¿Alguien se ha parado a pensar que no sólo son dos de las miradas más célebres del cine, sino que también son las más opuestas?




Los ojos de miss Gish son cálidos, acogedores, amigables. Nada puedes temer de tal acogedor recibimiento de una persona que te contempla de tal manera.

Los ojos de miss Davis son fríos, perturbadores, tajantes a la par que fascinantes. Prepárate a temblar cada vez que lanza una de sus miradas.

Esta película es el ocaso de dos hermanas que se enfrentan juntas a la vejez. Cada una es el fiel reflejo de sus ojos, de sus miradas. Dos personalidades opuestas que intentan comprenderse la una a la otra. Libby (Davis), irónicamente ciega, se escuda en su frío carácter todo el tiempo. Luce como nunca sus años con una larga melena blanca igual de bella que la crin de un caballo blanco. Sarah (Gish) afronta el paso de los años de forma apacible, repartiendo alegría por doquier, comprendiendo a su hermana y simpatizando con sus viejos vecinos, entre los que se encuentra un adorable Vincent Price en lo que supone también una de sus últimas y formidables apariciones.

No puede existir un final más opuesto al de las hermanas Blanche en "¿Qué fue de Baby Jane?". El mar es el testigo de ello.


Dos formas diferentes de enfrentarse a una odisea como la que es encontrarse frente a la eternidad al igual que dos ojos muy diferentes con los que mirarla: unos que lo ven con claridad y otros, en su ceguera, van recobrando poco a poco la percepción de la luz. Una bonita despedida, contemplando las ballenas regresar, como todos los años, en la pequeña isla donde estas dos mujeres disfrutan de la luz, de la brisa y de los lazos que las unen, ya que, al fin y al cabo, es lo más útil que el ser humano tiene para crecerse ante cualquier situación. No duden en localizar este clásico de culto que reúnen dos miradas que han visto mucho a lo largo de los años.

La mayoría conocerán la siguiente canción bajo la rasgada voz de Kim Cranes en el clásico IMPRESCINDIBLE de los 80. Sin embargo, comparto con ustedes la voz de su autora, mi idolatrada Jackie DeShannon, una versión más sencilla, ligera y simpática que la conocida, pero que supone un homenaje mucho más sincero a esa enorme actriz de ojos meteóricos.





miércoles, 7 de septiembre de 2011

"SHE IS SO UNUSUAL". CYNDI LAUPER: El eterno símbolo de la juventud americana

Recuerdo que hace tres meses pasaba de Cyndi Lauper como de la mierda: me causaba una indiferencia estrepitosa: su estilo y su forma de cantar tan gritona me hacían asociarla al petardeo hollywoodiense que hoy día está en su máximo esplendor (aunque del que nunca he estado en contra). La leyenda de Cyndi Lauper se forja cuando me paso su disco (que no sabía que aún ocupaba memoria en mi ordenador) a mi reproductor mp3 para enfrentarme al duro ejercicio del madrugar para ir a trabajar. Directamente lo seleccioné, lo corté y lo copié. Seguramente lo tendría pululando una semanica por el reproductor, pasando sus canciones directamente para llegar a cualquier esperpéntica canción de Pink (que viene muy bien para ponerse en marcha). Pues bien, casi pago mi propio error con creces: "She is so... inusual", que es el disco en cuestión es uno de los más redondos discos de pop (en su concepción más virginal) que he tenido la suerte de disfrutar.



¿Y por qué este cambio de parecer? Pues bien, porque este disco, simplemente, es un estado de ánimo en sí mismo, la definición de música pop como expresión de un sentimiento se cumple perfectamente. Y es que, si de algo me contagia la música de la pelirroja treintañera con imagen de quienceañera es... EL BUEN ROLLO. Y, aunque parezca una definición muy superficial, es lo único que se me viene a la mente para definirlo: BUEN ROLLO, pero no en plan "flamenkitoh, boteyon, fiestukkiih, chunda-chunda" que tanto abunda en la radiofórmula patria. Es un buen rollo cargado de inocencia, de ingenuidad y de muchas ganas de vivir. La imagen punky, juvenil y simpática de Cyndi ha logrado fascinarme hasta límites insospechados.

El disco en cuestión dura cerca de cuarenta minutos distribuidos en 10 tracks... más de media hora que se pasa en un suspiro. Durante los 6 primeros tracks tengo siempre la impresión de que estoy escuchando la segunda canción del disco.

1. "MONEY CHANGES EVERYTHING": Decidida, eléctrica y de letra algo amarga, con tintes críticos y puede que hasta autobiográficos. Una pieza que pone al oyente en situación. Y que anticipa el sonido que va a estar escuchando durante el resto del disco. Esto podría resultar algo malo. ¡Nada de eso! Pese a que la producción es muy uniforme, todas las canciones tienen algo muy diferente al resto, pero es ésta primera la que recoge el espíritu musical y rotundo de todo el pack.


2. "GIRLS JUST WANT TO HAVE FUN": A través de las calles de la ciudad, Cyndi y sus adolescentes amigas reclutan toda una serie de variopintos personajes que culmina en una gran fiesta en su cuarto, con unos padres cabreados y todo un guiño a una famosa escena de "Una noche en la ópera" de los Hermanos Marx. La canción refleja el espíritu de toda una década, de la primera generación MTV, de los sintetizadores y de la ingenuidad adolescente. Todo un himno de la cultura popular que en lugar de envejecer cobra otra nueva dimensión y la sitúa en el imaginario colectivo de una forma imperecedera. La simpatía en estado puro.



3. "WHEN YOU WERE MINE": Una preciosa canción de Prince puesta desde un enfoque emocional desbordante, donde la voz de Cyndi muestra su lado más expresivo. Una canción que pone aún más alto el listón del disco siendo la canción progresiva por excelencia en cuanto a interpretación vocal. Una terrible historia que es toda una constante en la vida: "te amo más de lo que lo hice cuando eras mío". Conclusión: te das cuenta de que no te queda aliento cuando vuelves a la realidad y ves que ha acabado la canción.

4. "TIME AFTER TIME": En ese pequeño tramo de tiempo (un par de segundos) entre ambos tracks no tenemos tiempo de recuperarnos. La atmósfera que desde el segundo cero tiene esta canción invade en todos los sentidos al espectador. De repente, un nudo se hace en la garganta y un agradable frío se apodera de toda la piel. La voz de Cyndi suena suave y melancólica en la canción más emotiva de todo el disco. La más emotiva y la más sencilla, pues no requiere una gran estructura ni siquiera metáforas ni recursos estilísticos ni grandes rimas. Simplemente transmite perfectamente su mensaje: "Si te caes, te cogeré... Yo estaré esperando una y otra vez". El videoclip no puede ser más emotivo y más realista. Todas las despedidas en cualquier estación suenan igual de amargas aunque positivas. Como si en el videoclip y la canción el día se tornara de ese color. Ver a Cyndi susurrar mientras llora en silencio al final del video hace que la adores aún más y demuestra su versatilidad como intérprete y calando de forma definitiva en el corazón de los americanitos. A continuación, una absurda secuencia de baile en la que conocí esta canción, donde mi idolatrada Lisa Kudrow danza como un colibrí junto a Mira Sorvino en el clásico de culto "Romy y Michelle"



5. "SHE BOP": La canción más ochentera del disco es también uno de los platos más fuertes. Con un extrañísimo videoclip que incluye una secuencia animada de lo más alocada, este tema funcionó bastante bien como tercer single. Aunque sin superar el éxito de sus predecesores, la canción se ha constituido como uno de los mayores éxitos de su carrera y como un emblema generacional.  De todas formas, difiere bastante de las otras canciones, es la más chiclosa y enigmática, también parece la más "Michael Jackson" de todas, pues el rey del pop ya dejó bien asentada su influencia años antes. Genial el solo de sintetizadores y de los "bops" que emergen de la garganta de la Lauper.



6. "ALL THROUGH THE NIGHT": De nuevo la voz de Cyndi se vuelve más calmada. Esta canción, para mí, supone ya la confirmación de que este disco es una joya. O si no, no es posible explicarse que las seis primeras canciones de un disco de una debutante sean tan rotundamente buenas. Una balada con toques progresivos y con unos solos de sintetizadores que hielan el ambiente y nos sumergen en la noche de la canción. El estribillo, para mí, es el más bonito del disco. "Until de end... there is no end". ¡¡¡¡¡UNA PRECIOSIDAD!!!!

7. "WITNESS": Una simpática canción con ritmos reggae conforman uno de los tracks más simples de todo el disco: letra repetitiva, pero muy disfrutable después del torrente de emociones vividos en las seis anteriores canciones. Desenfadada, alegre y con unos arreglos que dotan de mucho dinamismo y jolgorio a la canción, a pesar de que abuse de la misma base propia del reggae. Una pequeña delicia que ya quisieran muchas petardillas de hoy lograr a tener en su haber.

8. "I'LL KISS YOU": Un chicle ochentero que como posible canción de relleno está mejor que bien debido a lo pegadiza que es. Siguiendo la línea de la anterior, el ritmo está marcado por un repetitivo estribillo en el que se te quedarán las palabras "Twidely-dee and Twidely-dum". Una absurda canción que no desentona con el ambiente simpático y despreocupado de todo el disco, en especial de esta segunda parte.

9. "HE IS SO UNUSUAL": A modo de pequeña pieza musical de los años 30, la voz de Cyndi se muestra de lo más simpática y natural. O si no, miren lo graciosamente que se expresa con esa vocecilla y ese aspecto de angelote diabólico.



¿No es maravillosamente graciosa su voz? ¡Es como si Jean Arthur la hubiera poseído! Pero lo mejor es su descaro y soltura... ¡¡es lo que toda estrella pop necesita para meterse a la masa!! ¡¡Y Cyndi lo consiguió en un plis plas!! Y lo mejor, sin necesidad de escandalizar o polemizar. Aunque, la palma del anterior vídeo se la lleva Boy George cuando agradece el premio a los americanos diciendo que ellos sí que saben reconocer a una drag queen cuando la ven. JAJAJA.

10. "YEAH YEAH": La última pieza del disco destaca por ser una sencilla canción donde destacan unos coros masculinos que Cyndi se encarga de repetir. El estribillo es el título de la canción. No es demasiado quebradiza, pero uno ya presiente el final de la odisea y se limita a despedirse de una grata experiencia con ese pegadizo ritmillo que envuelve al ambiente.



Cyndi, bailando como una cabra loca cuando vuelve a casa tras una noche de diversión adolescente


Uno se pregunta por qué en varias webs de prestigiosos críticos se menosprecia un poco a este disco, si bien tampoco se deja por los suelos. "She is so unusual" tiene un valor cultural bastante importante, ya que no sólo marcó un antes y un después en la forma de entender la música pop, como si entre Olivia Newtom John y Kylie Minogue hubiera un paso intermedio, una forma rebelde y divertida de hacer bailar a las masas y a la vez llamar la atención de una forma muy peculiar. Es como si hubiera resucitado el espíritu de la simpática música de Lesley Gore y lo hubiera adaptado a los ochenta. Sólo se me ocurre pensar en que quizás las letras no sean profundas en el sentido retórico, pero eso es un punto a su favor. Sin ser superficiales son rotundamente directas y sin tener que recurrir a metáforas y símbolos resulta delicioso y emotivo el mensaje de la mayoría de sus canciones, reforzados con una atmósfera adecuada a cada tema (sin dejar de lado el electropop) y con una Cyndi de lo más versátil que, aunque pueda resultar una petarda del pop, su transfondo y su personalidad conectan perfectamente con el corazón del oyente.

Para finalizar, un homenaje realizado en los Simpson, donde demuestran que Cyndi es y siempre será uno de los mayores iconos de la cultura pop y lo que es más, a pesar de sus 58 años, el símbolo de la juventud americana que aún hoy día parece conservar. Ese honor no se lo quita nadie.