lunes, 12 de mayo de 2014

BABY, IT'S YOU: La canción

Me pregunto en qué estado de inspiración se encontraba Burt Bacharach cuando compuso esta canción, a la que Mack David (hermano de Hal, su letrista habitual) escribió una letra que le venía como un guante. Concebida a principios de los 60, "Baby, it's you" es una de las canciones más bonitas que se han escrito y que con cada versión que se hace se vuelve a reescribir. 

Innumerables son las versiones que a lo largo de la década fueron sacando las bandas y artistas más dispares. Sin embargo, sólo son 3 de ellas las que adquieren una entidad propia, convirtiéndola en una pieza maestra totalmente distinta  y, de paso, con un sonido muy representativo del momento que se vivía en el panorama artístico.

La versión de las Shirelles: El prototipo de las posteriores. Su productor, Luther Dixon, recrea una atmósfera nunca antes vista en un grupo de chicas, que eran los romperecords a comienzos de la década. Su calidez, su misterio, su envejecida instrumentación, como si fuera de una vieja caja de música, sus coros fantasmales, y la sensibilidad de Beverly Owen (una de las mejores vocalistas del mundo) al cantarla la convierten en una extraña pieza, en una entidad atemporal, en un viaje místico sin igual... para vendernos la idea del amor incondicional. Ideal para escucharla a las tantas de la madrugada, fumando un último cigarro, mirando al cielo, resguardándote del frío con una manta y con el calor de una compañía y queriendo que el mundo se detenga.




La versión de los Beatles: Si pudiera resucitar a John Lennon y hablar con él (con la de preguntas que le podría hacer mucho más interesantes), seguramente el primer tema sería en torno a esta canción, a las Shirelles, y a cómo se le ocurrió concebir esta maravilla. Iniciando ya la invasión inglesa por todo el mundo, este es uno de los mejores ejemplos de que cuando interpretas temas de otros autores puedes convertirte en uno de ellos por mucho que hayan pasado los años. El ligero adelanto sobre la melodía de cada verso, sus giros vocales y el entusiasmo que desprende al cantarla, reafirman a Lennon como una de las más brillantes voces que nos ha regalado el mundo. Ideal para escucharla por la tarde, si puede ser en cualquier sitio alejado del mundo, una cala, un parque, una montaña o la terraza de unas obras abandonadas, cuando el Sol lo pinta todo de ámbar. Les dejo pues, con una de las mejores canciones de amor de Los Beatles:




La versión de (A group called) Smith a finales de la década y como representantes del sonido post-Woodstock y pre-Altamont, esta banda le da otra vuelta de tuerca al tema y se apropia de él con extraordinaria maestría. Rebeldía, desgarro, progresión, guitarras, trompetas y órganos psicodélicos. Todo en esta canción desprende erotismo y, en un estado de hipnosis uno puede arrancarse la camisa, emborracharse con el aire y alinearse con los planetas. Ideal para casi cualquier cosa: un festival, un garito, o una escapada en coche hacia las entrañas de la nada.






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