Todo lo que quería era una foto tuya, las vistas desde tu ventana, las vistas hacia tu ducha, o las vistas del rellano, contigo escalones abajo, con tu perrita.
Bicheamos entre los discos y de entre todos ellos agarraste el que más te gustó, sacaste tu monedero para hurgar en tu triste economía y te lo compraste. La alegría y la excitación de ir a casa con un disco metido en su plástico no se compara a nada.
Todo aquello ha pasado hace muchos años, sigo poniendo aquel disco tan bonito que me dejaste en herencia cuando volaste. De vez en cuando pienso en tí y no consigo recordar tu cara, es como una de las tantas sombras que han aparecido en mi vida. En las noches más solitarias tu sombra crece y se desvanece, la oscuridad es algo intermitente en la vida, pero, tarde o temprano, inminente. Yo también soy una sombra que se ha cruzado con otros buenos amigos, una sombra que tarde o temprano acabará en el olvido.




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