martes, 20 de mayo de 2014

El labrador de más aire...

Es una herida tan bella, 
que estoy sufriendo por ella 
y estoy a gusto en mi herida. 
Por ella me desespero, 
muerdo la flor de la tuera, 
vivo como si viviera 
en medio de un avispero. 
Por ella estoy que me muero, 
y a pesar de andar metida 
en vida tan dolorida,  
sufro sola, sangro sola 
al compás de la amapola, 
y estoy a gusto en mi herida. 
Sé que recrearme así 
en esta herida fatal 
solamente agrupa el mal 
sobre la triste de mí. 
Sé que de este frenesí 
he de salir tan vencida 
como la hoja caída 
antes del otoño amargo, 
y lo espero, sin embargo, 
y estoy a gusto en mi herida.


La sufrida Encarnación de "El labrador de más aire", de Miguel Hernández.







Hoy casi un hombre
No sé mi nombre ni quién soy

Carmen y Gloria, Vainica Doble









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