lunes, 23 de abril de 2012

Memorias cinéfilas: COAL MINER'S DAUGHTER


No me puede gustar más esta película. Y eso que en la dirección no tiene nada de especial, muy correcta y bien hecha por Michael Apted. Es simplemente una historia de lo más entretenida, la vida de Loretta Lynn, que a los 13 años ya era madre y esposa, allá por el estado de Kentucky. Sus orígenes no podían ser más humildes. Por eso, el llegar a convertirse en una estrella del country de una forma tan natural e imprevisible, no es una historia muy sencilla de contar. En todo momento vemos a Loretta siendo una "esclava" de sus circunstancias. Que si bien de forma voluntaria, en todo momento ese anhelo de libertad y esa apatía y resignación ante el sometimiento (primero, paternal, luego, marital y doméstico, y, por último, aquel generado por la fama y los compromisos profesionales) se ven plasmados de forma genial en la historia, y, en el caso de la propia Loretta, en sus maravillosas canciones. El film está basado en su propia autobiografía, y resultó en su momento una novedad el filmar un biopic de alguien vivo (o si no, preguntadle a Joan Crawford si le hizo gracia el suyo -pongo ese enlace en latino porque me hace más gracia-). Para mí es uno de los grandes genios creativos a la hora de componer brillantes melodías y narrar toda clase de historias muy inspiradas en su vida:

Loretta Lynn – Wildwood Flower



¿Y cómo no hablar de una enorme película sin unas grandes interpretaciones? Aunque Tommy Lee Jones cumple de forma magistral como ese marido tan americano, tan constante, tan detallista y autoritario a la vez, Sissy Spacek se COME TODA LA PELICULA. Sissy es una de mis 4-5 actrices/actores preferidas. Su versatilidad y su carisma arrollan al espectador, conectan con su mundo. Su fragilidad como mujer le dota a su vez de un carácter interpretativo muy a la talla de las grandes actrices del cine clásico. Y su peculiar belleza rojiza que ya nos cautivó en Badlands con aquel anodino personaje adolescente, nos impactó en Carrie con aquella víctima de la sociedad que acaba en la locura total, nos hizo llorar en "Buenas Noches, Madre", con aquel impactante diálogo entre una hija al borde del suicidio y su propia madre, o nos hizo reir en la reciente "Criadas y Señoras" (¡qué gran ejemplo de que en la industria americana hay aún enormes producciones de entretenimiento y reflexión histórica!). En "Quiero Ser Libre" (título en español) SE SALE. Literalmente. ¿Cómo es posible hacer un personaje de 13 años creíble cuando tienes treinta y un años? Dios, Sissy, es que lo bordas. Tu evolución y madurez durante toda la película no sólo encuentra un lazo de parentesco con la propia Loretta (la cual te había escogido, si no me equivoco, para el papel), sino que captas a la perfección el espíritu enjaulado de tu personaje. Un espíritu libre que intenta sentirse a gusto en su entorno, en su hostil entorno. La mímesis entre Sissy y Loretta llega a tal extremo que no distinguimos entre quién es quién. Y las canciones, tan magníficamente interpretadas, por la propia actriz, suponen todo un soundtrack de placentera escucha acompañando a unos poéticos planos de la geografía estadounidense.


Versión para la película de la encantadora Sissy Spacek, del tema más autobiográfico de Loretta. ¡¡En la peli creí que era un play-back!! Pues no.

¡¡Simbiosis PERFECTA!!

Loretta/Sissy triunfando como los Chichos. ¿No es guapísima?

Por otra parte, es interesante ver lo bien que está retratado el mundo del espectáculo cuando todavía estaba en pañales. El mundo del showbussiness comenzó a despegar por esa generación de cantantes, principalmente por el country y el incipiente rock-and-roll. Es por ello que nos podemos encontrar con una adorable Patsy Clane en los mejores momentos de su carrera musical (antes de verse truncada por un accidente de avión) interpretado con gracia y simpatía por Beverly D'Angelo, que encuentra una complicidad perfecta con la protagonista en las pocas escenas en las que aparece. Por último, la sociedad de la América profunda, anclada en las entrañas de la tierra y de los montes Apalaches, también puede contemplarse en su melancólica decadencia y en lo cerrado de su sociedad. Toda una magistral obra de arte que sin más pretensiones cuenta una historia de superación, con un personaje principal que evoluciona de una forma natural y progresiva mientras alcanza las cumbres del estrellato. Esta cinta supone el único y merecido Óscar a su protagonista. Cine sin más pretensiones. A continuación, les dejo con una actuación MÁGICA E IRREPETIBLE de dos de mis ídolos de la cultura americana, que si hay algo de bueno en ella es esa imperturbable inocencia transmitida a través de su folclore:



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