domingo, 23 de diciembre de 2012

ESTO NO PUEDE QUEDAR ASÍ / Ed Askew - "Little Eyes"

Me hallo en el amargo placer de otras tantas noches atrapado en sonidos e intuitivos flashes de no sé qué fuerza oscura de la naturaleza.

Viñeta de Ghost Word, por Daniel Clowes

Recuerdo aquella noche en la que rompí a llorar ante todo aquel arte desperdiciado por la humanidad que se encuentra en las quebradas cuerdas de Ed Askew, consolándome con el pueril argumento de la relatividad artística. Pero no, no hay hechos ni vicisitudes del destino que cambien la autenticidad de un espíritu elevado y puro cuya huella se refleja en el arte de su existencia humana: la sensibilidad, las habilidades y los hijos. Tres, son tres, los elementos que prueban que no hemos vivido sin pena ni gloria. Sin embargo, es en la medida en que ejercitamos la virtud sobre estas tres ramas de nuestra misión como especie las que hablan por nosotros mismos. Todo el mundo, de una u otra forma tiene sensibilidad. Pero la sensibilidad bien es cierto que deja de ser una virtud cuando se convierte en sensiblería, quedando reducida a un producto más de simulación emocional. Sin virtud nos quedamos estancados sin darnos cuenta, dormidos y apaciguados frente a la mirada imperturbable y penetrante de nuestros ídolos. Así mismo, nuestras habilidades, sin virtud, quedan reducidas a meras características accesorias propias de cualquier animal, pero ¡ay! reducidas mucho más por debajo que los mismos cuando las sustituimos, para colmo, por electrodomésticos y bienes absurdos. La máquina como sustituta de nuestras necesidades y antojos así como la televisión y la cultura pop como simuladores de sensaciones, la perfecta minusvalía de la raza humana que impide el contacto directo con nuestro sentido común. En cuanto a los hijos... bueno. ¿Qué puedo decir? Criaturas que perpetúan la especie y que no son más que el reflejo de sus antecesores, nada que no se haya dicho. Pero... ¡¡más me gustaría opinar en primera persona!! ya que es el único punto que clamo al cielo y del que no estoy preparado. Pero sé que es difícil empresa en la que se requiere toda la intuición y corazón más entregados a la virtud que nunca. Un hijo criado sin virtud es un animal abandonado a su suerte en las sendas de la confusión del mundo.

Sólo aquel hombre sabio sabrá poner en contacto su sensibilidad con su corazón humano, sus habilidades con su inteligencia intuitiva y, siempre, siempre, le iluminará el camino a aquellos que le tomarán el relevo.

Ed Askew... no necesita presentación más porque toda su sensiblidad y talento han quedado en tal talentosa grabación de finales de los 60 en el que se puede respirar pura magia y momentos realmente intensos, mucho más de lo que puede soñar cualquier grupo de folk psicodélico de la época. Convertido en cantautor de culto por un reducidísimo grupo de fans, Askew es otra de esos tesoros verdaderamente insólitos y cautivadores enterrados en el maremágnum de iconos y contradicciones de la cultura  popular. Trascender como músico es llegar al corazón del oyente y cautivarlo, tal y como las habilidades puestas al servicio de su sensibilidad encumbran a Ed como uno de los milagros de la música folk. Disfruten, o tápense los oídos, ustedes, al fin y al cabo, son los que deciden.

Spookey Davis





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