lunes, 30 de julio de 2012

THE FLAMINGOS: "I only have eyes for you" en "American Grafitti" y "Una historia del Bronx"

My love must be a kind of blind love
I can't see anyone but you...
dowap-dowap----




Compuesta por Harry Warren y con letras de Al Dubin en el año 1934, "I only have eyes for you" se convirtió en una popular melodía en aquellos años 30 a la elegante voz de Ben Selvin. Pero, cuál es mi sorpresa cuando el maravilloso sexteto vocal The Flamingos reconstruyeron la canción y la convirtieron en una de las más hipnotizantes y hermosas piezas musicales del siglo XX. Me atrevo a decir con los ojos cerrados que ésta versión, de 1959, es la mejor canción doo-wap de la historia. Transportándote a un recóndito universo, en el que el mismo sentimiento de amor se convierte en un anhelo casi cumplido de un deseo irracional y desconocido... sí, esa es la manera en el que el amor trastoca tu espíritu. Los falsetes, los bajos y contraltos, todos en perfecta comunión para hipnotizarnos. 



Aquellos años de confusión e ilusión fueron los de esta canción. Podemos verla, además como parte importante del tracklist de películas como "American Graffiti", de George Lucas o de "Una historia del Bronx" de Robert DeNiro, maravillosas e imprescindibles películas que reflejaban partes muy distintas de la juventud americana de los años sesenta. Si bien "American Grafitti" muestra a unos muchachos de pueblo pasándoselo bien escuchando buenos temas de Fats Domino o Del Shannon, no deja de ser una triste parábola sobre el fin de la inocencia y la angustia generacional que provocaría la guerra de Vietnam en su juventud. Un retrato visto con melancolía sobre aquel paraíso perdido lleno de colores y música pop. Mientras, en "Una historia del Bronx", degustamos la vida callejera, llena de conflictos callejeros y raciales, donde siempre queda esa búsqueda de un camino correcto que, al menos, nos permita vivir con la conciencia tranquila en el más hostil de los ambientes. Retazos de una cultura que viene desde abajo, desde la ilusión de un grupo vocal por transmitir su pasión por la vida o desde los ridículos sueños adolescentes de la clase acomodada. Quizás aquellos fueron los mejores años para encontrar un buen puñado de canciones con aquel nivel de abstracción, la abstracción de unos sueños generacionales derivados de un compendio de géneros musicales que el pueblo americano fue desarrollando poco a poco, a la par que la incansable lucha por hacer de aquella tierra un lugar de igualdad y oportunidades, donde la libertad se amparara en cada rincón. Luego vendría el desengaño...

La inconmensurable belleza de Jane, la chica que enamora a Calogero en "Una historia del Bronx"
Difíciles años para abstraer la perfección en alguien de un tono de piel tan diferente al tuyo.


Quizás, tras ver "American Grafitti", todas estas canciones se vean ahora tan tristes, pues reflejan aquella época de inocencia, aquel paraíso perdido que, por suerte, pudieron habitar tantos y tantos jóvenes de las clases medias de Estados Unidos antes de la crisis del petróleo y la derrota de Vietnam. Pero siempre me cabe preguntar... ¿cómo serían esos años venideros para los protagonistas de la película de Robert DeNiro?  Quizá curados de espantos después de no haber tenido nunca una vida fácil y verse involucrados en tantos años de conflictos y dolor. Quién sabe. Un poco como le pasa a un servidor con la actual y terrible crisis económica. Pero si hay algo que tienen en común estas tres situaciones (la de los chicos de la película de George Lucas, de los chicos del Bronx y, si me permitís, un poco la mía) es la de haber tenido un paraíso cultural en el que materializar todos los sueños de juventud.

No hay comentarios:

Publicar un comentario