sábado, 14 de enero de 2012

El corazón es un cazador solitario. En busca de GIRLSTOWN



Esta película de la que no muchos han oído hablar es un amargo retrato de la sociedad sureña americana de mediados del siglo XX. Protagonizada por Alan Arkin (en la que nos regala una soberbia interpretación con la que logra atravesar la piel del espectador) y Sondra Locke (simplemente encantadora y maravillosa) tiene un argumento en el que varias historias convergen en la figura del sordomudo John Singer (Arkin), cuyo personaje muestra toda la nobleza del ser humano. Y es que la dimensión humana de sus personajes es realmente conmovedora, todos con sus miserias y defectos, pero al fin y al cabo oprimidos por una asfixiante sociedad de lo más cerrada y en constante transformación. La película aborda desde la problemática de la segregación racial durante los años 50/60, al terrible drama de una adolescente cuyas ansias de salir de la ciudad y tener oportunidades en la vida se ven impedidos por circunstancias familiares tales como el pertenecer a una clase social baja. La figura de John será el eje que cambia de rumbo la situación de todo el que entabla amistad con él, ayudando a entender el mundo en el que viven y dándoles el impulso que se necesita para enfrentarse a sus problemas: la actitud de superación. Es por tanto, que podemos ver cómo todos los personajes evolucionan, se transforman y crecen poco a poco, aprendiendo de sus errores y encontrando un nuevo sentido a sus vidas. La película es, al fin y al cabo, una triste y evocadora historia del verdadero sentido de la amistad. 

Y como alas son las que uno que escribe ansía (cada minuto que pasa las necesito más amplias y fuertes), la ventana de mi piso, desde la que contemplo la autovía que conecta Málaga con Campanillas, es únicamente el único contacto que tengo con el mundo exterior en esta frenética época de exámenes. Horrible, ¿verdad? Pero no es del todo malo, uno sueña con otros lugares y otro tiempo, y, en relación con esta película, me dedico a reseñar mi último pequeño descubrimiento musical, que no para de retumbarme en el cerebro durante todo el día. Carol & Gerri, ese es el nombre de sus intérpretes cuyas referencias me es imposible encontrar (ains, ¡cuánto más imposible me es, más aumenta este anhelo!) que, en relación con la película de hoy, podría formar parte de la misma atmósfera, una atmósfera de enero con la que pretendo mirar hacia el futuro, pero con la que al final saco las mismas conclusiones: ¡Qué raro que es todo! ¡Y qué romántico!


Es así como acaba uno de los recopilatorios más alucinantes y raros que he tenido la oportunidad de escuchar. "Girlstown" es toda una experiencia paranormal que algún día me atreveré a comentar. Desde la primera hasta la última canción, podemos encontrar un sonido girl-group de producción un tanto pobre, de voces de un pasado lejano y de nombres tan olvidados que incluso dudo de que en su día fueran algo conocidos (curioso que en todos ellos aparezca un tema de ¡¡¡¡¡BRENDA LEE!!!!). Su portada ha decorado durante meses mi fondo de escritorio, y es que, por muy horrible que les parezca a la moyoría (para mí es TODA UNA OBRA DE ARTE CAMP), ese Girlstown es un sitio que ansío algún día visitar... aunque sólo exista en la imaginación de aquellos que puedan emocionarse con un sonido tan imperfecto como auténtico. ¡Gozada!

Todos somos cazadores solitarios... Mi destino es Girlstown

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