lunes, 23 de diciembre de 2013

Películas Navideñas que deberías ver: Recuerdo de una Noche (1940)




Barbara Stanwyck y Fred McMurray nunca fueron de mis actores favoritos del cine clásico: pese a disfrutar como un crío viéndolos confabular juegos sucios en Perdición, de Billy Wilder, y deleitarme con grandes títulos como "Una gran señora", de William A. Wellman (en la épica onda de "Lo que el viento se llevó)", o "Candidata a millonaria", de Leisen (con una divertidísima Carole Lombard que eclipsa a todo lo que se menea), no dejaba de ver a Stanwyck como una actriz demasiado fría para mi gusto y a McMurray como... bueno, un poco bruto y un poco como el tonto del pueblo con esas maneras tan abruptas que se gastaba. 



Pues héme aquí con la entrañable pareja en una de las comedias románticas más encantadoras del siglo XX para hacerme tragar mis prejuicios y apreciar a ambos actores por como se merecen. "Recuerdo de una noche", escrita por el reivindicable Preston Sturges y dirigida por uno de los magníficos directores de la srewball comedy: Mitchell Leisen (¿¿¿para cuándo se resucitará una filmografía donde las obras maestras se cuentan por decenas???), "Recuerdo de una noche" va mucho más allá de una dulce comedia navideña... va mucho más que un tira y afloja por parte de ambos sexos... va mucho más allá de la evolución emocional de los personajes propias de las road movies... Sin quererlo, nos encontramos ante una tierna historia de redención, de soledades, de viajes y de encuentros... y también de familia, su significado y su importancia. Es tan poderoso el mensaje subyacente, y, a la vez, tan entretenida, amable y carente de pretensiones su argumento, que el corazón del espectador pasará de reír a emocionarse. La complicidad entre los personajes es la mezcla perfecta entre la química y la ternura, lo racional y lo mágico.

¿El argumento? Lee Leander, una ladrona de lujo de Nueva York acaba siendo capturada y enjuiciada la víspera de Nochebuena. Ante un divertidísimo y dramático relato del abogado que termina por convencer al jurado, el fiscal, John Sargent, pide un aplazamiento para después de Navidad, por lo que Lee, prácticamente vista en libertad sin cargos, se ve de pronto enchironada durante las fiestas. Apiadándose de ella, Sargent logra "apañar" una fianza para la chica durante las fiestas navideñas, que, por azares de los malentendidos, termina por unir a la acusada y su fiscal en un emocionante viaje al corazón de sus raíces. 


No se la pierdan. Feliz Nochebuena, pues.

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