domingo, 11 de abril de 2010

AMO A KATE BUSH

Después de haber escuchado un disco como "Hounds of love" solo puedo plagar mi lengua de elogios ante esta gran dama de la música.

Y no digo del pop, ni del rock. Porque su música no es ni una cosa ni otra, sin embargo, son las dos a la vez. Un pop y un rock que van más allá de eso: es la búsqueda de la belleza en el sonido en todas sus concepciones: el sonido de la palabra y su consiguiente reflexión en el mensaje que transmite (así como su atractivo en cuanto a la composición), el sonido de su voz y de sus melodías (como si de una mítica sirena se tratase, ya que posee una capacidad vocal de más de cuatro octavas, pudiendo pasar de una nota grave a un hermoso canto de delfín en menos de un verso) y, por último, el sonido instrumental, la música en sí misma, los arreglos orquestales y la brillante producción dirigida siempre por ella misma.

Kate Bush juega con estos tres elementos y explora todas sus posibilidades. El mayor atractivo de sus composiciones es la progresión de la composición: algo que va adquiriendo forma y fuerza a medida que la canción avanza.

Es por tanto, que amo a Kate Bush: de una forma astral más que animal (excepto en algunos videoclips): sus ojos, sus coreografías tan complicadas, su voz. Su personaje en sí.




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